La misteriosa desaparición de los cometas, que en su mayoría dejan de ser visibles después de pasar por las proximidades del Sol, es uno de los enigmas que intrigan a los astrónomos. Se pensó que el fenómeno se debía a la perdida de la capa de hielo que recubre el núcleo rocoso de estos astros, convirtiéndose el cometa en simple asteroide, por lo que seria mucho mas difícil de observar, pero recientes estudios sobre el numero de asteroides parecen contradecir esta posibilidad.
Food, que publico el libro Shadowlands (Tierras de sombra), considera que los cometas -que proceden de la llamada nube de Oort, en los confines de nuestro sistema solar- estarían formados en su mayor parte por esta misteriosa materia oscura, teniendo solo en su superficie una capa de materia ordinaria que desaparecería por efecto del Sol al pasar por sus proximidades, quedando ocultos estos astros.
Esta materia oscura es la llamada materia espejo, invisible a la luz ordinaria, compuesta por partículas que giran en sentido contrario al de las partículas del mundo visible, y que en cierta forma reestablecerían la simetría en el Universo. De hecho, experimentos realizados en el CERN parecen sugerir en las partículas un comportamiento aparentamente anómalo que apoyaría la existencia de este universo por ahora inapreciable.
"Si tengo razón -asegura Food- hay un 'universo espejo' invisible que ocupa el mismo espacio que nuestro Universo, con 'galaxias espejo', e incluso puede que 'vida espejo'." Algunos de estos fragmentos de esta materia invisible podrían caer periódicamente a la Tierra, provocando explosiones, pero sin dejar cráteres ni restos materiales. Algo así pudo ocurrir en 1908 en Tunguska, y a escala mucho mas reducida el 18 de abril de 2003 cerca de Amman, en Jordania.

No hay comentarios:
Publicar un comentario