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martes, 8 de octubre de 2013

Heaven's Mirror, el Espejo del Cielo

En esa obra Graham Hancock plantea una tesis tan osada como fascinante: según Hancock, las civilizaciones del pasado de la Tierra que mas conocimientos de astronomía tuvieron construyeron sobre sus territorios impresionantes monumentos que imitaban ciertas constelaciones del firmamento. Exactamente aquellas que emergían cada noche por los puntos cardinales hacia la primavera del 10500 a.C. como si de dicha forma trataran de marcar esa fecha precisa.

Pues bien, en el 10500 a.C., el Norte geográfico "daba a luz" cada noche la constelación del Dragón. En Angkor Wat, Camboya, unas ruinas fechadas alrededor del siglo XI d.C., pero construidas sobre templos de edad imprecisa, imitan en el suelo la constelación del Dragón y su orientación al Norte.

En Egipto el asunto es mas complejo aun, pues en la meseta de Gizeh las tres grandes pirámides imitan la constelación de Orión, que en 10500 a.C. emergía exactamente por el Sur.

Mientras tanto, la Esfinge estaba orientada hacia el Este, por donde surgía la constelación de Leo... y casi no hace falta recordar que la Esfinge tiene cuerpo de León.

Pero, ¿y en el Oeste? En el 10500 a.C. el Oeste estaba vació de constelaciones desde el Hemisferio Norte, aunque se daba la curiosa circunstancia de que en el Hemisferio Sur era perfectamente visible la constelación de Acuario y el monumento que pudo completar el "espejo estelar" formado por las grandes civilizaciones del pasado, quizá sea Tiahuanaco -escribe Hancock-, "pues tiene pronunciadas características acuarianas en los motivos acuáticos de las dos grandes estatuas dentro del Kalasasaya, y en los canales de conducción de agua del lado Oeste de la pirámide de Akapana".

De aceptar su conclusión habría que inaugurar una nueva vía de investigación histórica. Una que se ocupara de establecer quien, en tan remoto pasado, planeo que ciertos lugares de la Tierra imitaran los "pilares" del cielo, y como hizo para llevar a cabo tan minuciosamente su plan.




viernes, 20 de septiembre de 2013

El Misterio de Tiahuanaco

¿Quien construyo en pleno corazón de los Andes la prodigiosa ciudad de Tiahuanaco? Arqueologos y astrónomos se han dado cuenta de que ese enclave fue minuciosamente orientado con arreglo a posiciones solares y estelares, requiriendo el concurso de una tecnología y un saber prodigiosos.

En 1946 fallecía en Bolivia Arthur Posnansky, el "padre" de la arqueología boliviana. De origen germano y aspecto austero, en los años veinte fue el primer científico que se intereso por un extraño conjunto de ruinas próximas al lago Titicaca, emplazadas a 3.825 metros de altura, y que hasta ese momento solo atraían a canteros y constructores del ferrocarril que buscaban materia prima fácil para sus obras, o algún que otro comerciante de antiguedades.

Situadas a escasos metros de la pequeñisima villa de Tiahuanaco, y orientadas con precisión a los cuatro puntos cardinales, aquellas hoy mermadas ruinas llevan siglos excitando la imaginación de quienes las contemplan. Posnansky fue el primero en "caer" bajo su hechizo. Por suerte, tenia una visión de la arqueología muy adelantada para su época y decidió emplearse a fondo, sin titubear, en Tiahuanaco para resolver las dudas mas elementales: ¿quien construyo aquellos templos?, ¿que técnicas emplearon para mover miles de metros cúbicos de piedra?, y sobre todo, ¿para que?

Como todavía no se habían desarrollado métodos de datación como el carbono 14 o, mucho menos, la termoluminiscencia, Posnansky apostó por estudiar las alineaciones de los monumentos en relación a las posiciones de salida y puesta del Sol para así determinar en que época fueron levantados. Su técnica era relactivamente sencilla: el sabia que el Sol nunca amanece dos veces exactamente por el mismo lugar, sino que se desplaza sobre el horizonte en función de un fenómeno conocido como la "oblicuidad de la eclíptica". Esto es, la Tierra órbita en torno al Sol ligeramente inclinada con respecto al ecuador y esto provoca lógicamente, el "ecuador celeste" que vemos se encuentre también inclinado respecto al plano orbital.

Este ángulo conforma la llamada "oblicuidad eclíptica" y se desplaza progresivamente en ciclos de 41.000 años, oscilando entre los 22,1º y los 24,55º de ángulo. Pues bien, si una piedra se orienta hacia el punto de salida del sol en un monumento relativamente lejano en el tiempo, puede calcularse la diferencia espacial existente entre el lugar de aquel lejano amanecer y el nuestro, y determinar la fecha de orientación del monumento con escaso margen de error.

Posnansky aplico ese principio con pulcritud, y determino que el ángulo en el que se encontraba el horizonte de Tiahuanaco en el momento de su construcción (23º 8' 48" exactamente) se correspondía a una fecha indeterminada alrededor del 15000 a.C.

Aquella desproporcionada datación, lejos de amilanar a Posnansky, le forzó a desarrollar una teoría según la cual una avanzada civilizacion pobló América mucho antes de lo que lo supuesto por esa mayoría de expertos que concedían a Tiahuanaco una edad que oscilaba entre el 2000 a.C. y el 900 d.C. Es mas, aquella civilizacion, de avanzados conocimientos astronómicos, poseedora de un calendario preciso que el arqueologo germano creyó ver reflejado en la celebre Puerta del Sol -un bloque de andesita de 45 toneladas- y capaz de desplazar monolitos de mas de 400 toneladas -el doble de peso que los gigantescos bloques de caliza que forman parte del Templo de la Esfinge en la meseta de Gizeh, en Egipto- se extinguió tras un cataclismo devastador.

E inevitablemente emergió un nombre para explicar el origen cultural de Tiahuanaco: Atlántida. Y siguiendo al pie de la letra las alusiones de Platón a una isla y su capital, Poseidón, que se hundió hace 12.500 años, la Atlántida y Tiahuanaco coexistieron en el tiempo. En ese periodo del "primer Tiahuanaco" la ciudad tenia su propio puerto, cuestión que por cierto parecen reforzar las enormes piedras del vecino conjunto monumental de Puma Punku y que muchos estudiosos creen que son muelles de desembarco de mercancías.

Bajo el relieve de la Puerta del Sol que representa a Viracocha, se encuentra grabado un "plano" de la pirámide de Akapana con su "cámara sepulcral". Según el ingeniero y astrónomo Oscar Corvison, la Puerta del Sol de Tiahuanaco es una especie de "libro de instrucciones" del "muro calendario".

En el "muro calendario" de monolitos que hay detrás de la Puerta del Sol, cuenta con diez pilastras de piedra separadas equidistantemente menos una, donde la distancia con la siguiente es el doble de las demás. Esto indica que falta una pilastra, la séptima del conjunto, que una vez restaurada en su lugar contemplaría un calendario astronómico preciso. Las once pilastras completas marcan 20 posiciones del Sol en diferentes momentos del año y, a la vez, señalan la aparición de ciertas constelaciones en el firmamento nocturno del altiplano. Las piedras fueron orientadas marcando posiciones celestes de, cuanto menos, el 9000 a.C. Las pilastras marcaban varias constelaciones. Por ejemplo, cuando el Sol se pone sobre la undécima pilastra, esa noche Orión emergerá por el centro del muro. Cuando se ponga sobre la décima, serán las Pleyades. Sobre la quinta, la Cruz del Sur... 

sábado, 8 de junio de 2013

Titicaca la "lagrima" de los Dioses

Cuenta una leyenda andina que el lago Titicaca, en Bolivia, es la lágrima celeste que derramo el Genio del Mar cuando las cordilleras subieron del abismo. Lo cierto es que, según algunos investigadores, las inquietantes formas de este enclave natural podrían ser algo mas que un capricho de la Naturaleza. Podrían, incluso, ser el mensaje que nos legaron aquellos "dioses instructores" de los que hablan las mas antiguas civilizaciones andinas...

En medio de la grandiosa columna vertebral de la cordillera de los Andes, a 3.810 metros sobre el nivel del mar y con una superficie de 8.560 km cuadrados, se encuentra el lago mas alto del mundo: el Titicaca, que alberga 36 islas, entre ellas la del Sol y de la Luna, de donde se cree que surgieron los fundadores del imperio incaico.

Declarado Patrimonio de la Humanidad, el lago Titicaca es un sistema ecológico perfecto, autentico motor de un microclima capaz de regular constantemente las heladas y sequías de las zonas cercanas. Según los científicos que lo han estudiado, si el Titicaca se secara o sufriera alteraciones, toda la vida circundante desaparecería y la zona se transformaría en un desierto.

La cultura aymara considera que se trata de un lago sagrado o chamaka. De hecho, Titicaca es una palabra aymara que se compone de "titi" (felino, puma) y kaka (el color dorado del felino) y que filologicamente hace referencia a un pez de grandes escamas plateadas. Así, la escritora Simone Waisbard lo  define en su libro Tiahuanaco como el "lago del puma y del pez sagrado". Pero lo mas curioso es que en las imagenes aéreas  de la zona el lago presenta, sorprendentemente, la figura de un puma extrañamente fusionado a un pez. Un felino que, además, parece tratar de atrapar entre sus garras a un hombre arrodillado. ¿Como pudo aquella antigua civilizacion identificar la figura del puma que presenta un lago de tales magnitudes? ¿Fueron capaces de volar en aquella época? ¿O tal vez, como indican las leyendas, existió un "dios instructor" llamado Viracocha que fue el creador del lago?

La leyenda
Existe una antigua, hermosa e inquietante leyenda sobre la creación del lago Titicaca que el escritor Fernando Diez de Medina describe así en su libro Nayjama: "Cuando el Genio de la Tierra revisaba sus legiones vencedoras, ordenaba simultaneamente el orbe andino. Asentó las tierras bajas, abrió cauce a los ríos, moldeo los valles en la aspereza de la sierra. Con casquetes de plata, cerro las bocas ígneas de su poderosa artillería (algunos volcanes de la Cordillera Madre, como el Chachacomani, el Isluga, el Huallatiri, el Sajama o el Tacota, parecen recordar aquella lucha formidable). Y su hazaña mas allá se vierte así. Cruzaba el carro huracanado frente a las montañas mas intrépidas, aquellas que crecían hacia el astro desde el rapto profundo del abismo, cuando el Vencedor, tocado por la pesadumbre de su gloria, profirió estas palabras:
-¡Delante, oh, Cordillera! Y el Ande fue. Y la nieve, el basalto y la traquita petrificaron la gesta cosmogónica.
Derrotado, el demiurgo liquido hablo otra vez:
-Ganaste parte de mis reinos, mas algo debe recordar la lucha. ¿Puedo dejar mi rastro en lo perdido?
Y dijo el Vencedor:
-Sea tu rastro en medio a mi grandeza.
Y el Titicaca, el lago sagrado de los Andes, es la celeste lágrima que derramo el Genio del Mar cuando las cordilleras subieron del abismo".

De este modo, la génesis del Titicaca habría sido, según el mito andino, obra de un poderoso titan. A este respecto, hay incluso viejas leyendas que aseguran que el gran tajo rocoso de Desaguadero -que permite drenar controladamente el Titicaca y formar lagos menores como el Poopo y los salares de Uyuni (Potosi)- fue abierto por el "dios instructor" Thunupa desde la playa de Chacamarca. Pero, ¿existe alguna evidencia que pudiera confirmar esta leyenda sobre la formación del Titicaca?

Las investigaciones
El  "padre" de la arqueología boliviana Arthur Posnansky sostiene que este lago es el resto de una gran masa de agua suspendida del Océano Pacifico. Basa su afirmación en un caballito de mar, varias especies de hialelas y otros animales de origen marino que ocasinalmente quedan atrapados en las redes de los campesinos que pescan en el lago. Por su parte, el científico Alejandro Agasis comprobó en 1978 que el Titicaca albergaba algunas especies de crustáceos. Sucede que, debido al brusco cambio de altura de la meseta andina, las aguas de esta porción del océano se enfriaron mucho y tanto su flora como su fauna fueron degenerando. Finalmente, en su obra Geología de Bolivia, el geólogo E. Ahlfeld sostiene que la gran profundidad del lago (280 metros en Isla de Soto) estaría indicando un gran hundimiento que habría tenido lugar a finales del Terciario, es decir, en la misma época que se formo la cuenca de La Paz.

El simbolismo
Si las leyendas son ciertas, el Titicaca seria una "escultura acuática" que aquellos "dioses instructores" a los que hacen referencia los mitos habrían legado a la Humanidad. En este sentido, el antropólogo boliviano Guillermo Lange Loma, después de observar detalladamente las fotos de la zona tomadas desde satélite, ha realizado su particular interpretación el respecto, indicando que el Titicaca contiene una serie de figuras simbólicas, entre ellas un puma fusionado a un pez, un hombre arrodillado, un cáliz, un ángel y un arca. Una simbología que -según este experto- es compartida por los monolitos del lugar e incluso por la Puerta del Sol de Tiahuanaco.

Entre todas estas figuras destaca la que forma el Lago Mayor o Chucuito, dibujando la silueta de un puma de aproximadamente 160 kms. de longitud, un felino agazapado con la cola levantada hacia la bahía de Puno (que se corresponde con la nuca del animal). Dada su postura, parece como si el puma estuviese en actitud de devorar al hombre. Este puma-pez -explica Lange- estaría representando al fuego celeste escondido por Prometeo en una débil "caña" (que en este caso seria la columna vertebral del hombre) después de habérselo robado a los dioses para otorgarselo a los seres humanos. Y ese fuego sagrado -prosigue- seria la energía sutil que los hindúes llaman kundalini.

Al referirse a esta energía, famosos como Leadbeater afirman que cuando su fuego asciende por la columna vertebral, los vértices o chakras adquieren la apariencia de soles diminutos y refulgentes que giran como si de resplandecientes torbellinos de luz se tratase. Por eso Lange interpreta que la serpiente enroscada, el puma dominado y el poder del rayo estarían representando a la kundalini, que activada despierta el poder creador del hombre, la piedra filosofal asociada a la inmortalidad que ha constituido siempre uno de los grandes misterios de la Alquimia. Por su parte, -añade Lange-, el cáliz sostenido por la figura del hombre arrodillado estaría haciendo referencia al vaso sagrado de los alquimistas, el Grial en definitiva, capaz de otorgar al ser humano el don de la inmortalidad. De este modo, ambos, puma y cáliz, serian portadores de un mensaje. Así, el poder creador de la Kundalini simbolizado por el puma debe transformar al hombre, purificando sus desequilibrios y bajas pasiones para que sea digno de beber el cáliz que le convertirá en un "dios". La escultura acuática que parece ser el lago Titicaca -concluye Lange- estaría reflejando el futuro de la Humanidad, el nacimiento de un nuevo hombre capaz de desarrollar grandes poderes y facultades. En este sentido, resulta sorprendente el hecho de que la montaña sagrada mas cercana al Titicaca lleve el nombre de Illampu, que significa "Olimpo de los dioses". ¿Otra coincidencia?

Pero hay mas. Un grupo de investigadores y arqueologos peruanos etudiaron los enigmáticos dibujos diseñados sobre el desierto de Pampa Colorada, en el Valle cuzqueño de Casma (Perú). Se trata de figuras que superan en varios siglos de antiguedad a las famosas lineas de Nazca. Pues bien, entre estas representaciones hay una que ha vista desde el cielo ¡reproduce el contorno del Titicaca! Un hecho que vendría a demostrar que la forma de este lago era conocida desde épocas remotas...

Entonces, ¿diseñaron los aymaras el lago Titicaca para que pudiera ser visto desde las alturas? ¿Lo hizo tal vez el dios Viracocha de las leyendas andinas? ¿Constituye este enclave un legado iniciatico que nos habla de la transformación del ser humano? ¿O acaso es un "señalizador" planetario que aguarda la vuelta de los "dioses" anunciada por las antiguas culturas andinas, especialmente los incas?
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