Kevin Warwick se considera el primer ser humano en comunicarse electronicamente con dispositivos como ordenadores, al implantarse un chip intradermico de identificacion de radiofrecuencia.La unión entre ordenadores y cerebros humanos ya es un hecho. Los sordos pueden oír, los ciegos ver, los mudos hablar y los parapléjicos caminar gracias a la ayuda de las maquinas. En un futuro no demasiado lejano el hombre sera mas inteligente, fuerte y longevo debido al desarrollo de la informática.
"Soy un Cyborg. Y no lo soy por necesidad medica, sino simplemente porque he querido saber que se siente al fusionarse con una maquina y ampliar así mis capacidades como ser humano". No son las palabras del protagonista de una novela de ciencia ficción, sino el testimonio de Kevin Warwick, profesor de Cibernética en la Universidad de Reading (Reino Unido).
El 24 de agosto de 1998 Warwick inicio un proceso que le ha llevado a convertirse en el primer cyborg de la historia. Todo empezó cuando este amante de la cibernética se sometió a una operación dirigida por el doctor George Boulous que consistió en implantar un chip de silicona en su antebrazo. Gracias a este artilugio Warwick puede transmitir cualquier percepción sensorial, emocional o física desde su cerebro a un ordenador e, incluso conectarse a Internet usando solo la mente.
La primera prueba de este cambio fue un golpe de efecto digno de un ilusionista:a su paso las puertas, las luces, la calefacción y otros dispositivos electrónicos se ponían en funcionamiento, obedeciendo a la señal de identificacion emitida por el chip implantado en su brazo. Bastaba que Warwick pensara en ello para que su cerebro enviara la orden al ordenador y este ejecutara las acciones precisas a través de la red. "El ordenador era capaz de seguir mi rastro por todo el edificio, indicando en que momento entraba y salia de los recintos", cuenta Warwick.
Pero la mayor sorpresa para el fue "lo fácil"que le resulto considerar el implante parte de su cuerpo. Dispuesto a seguir con su proceso de conversión en cyborg, el científico se sometió en 2002 a la implantación de una nueva prótesis. Esta vez fue un dispositivo de cien agujas en el nervio medio de su brazo izquierdo. Desde el varios cables recorren su extremidad y terminan en una almohadilla terminal, justo por debajo del codo, desde la que se conecta al ordenador central. Cuando Warwick mueve un dedo, las señales electrónicas que mueven los músculos y los tendones llegan al ordenador y se almacenan como una secuencia.
Este innovador experimento ha posibilitado a los científicos investigar como se reflejan las señales de movimiento, lo que en un futuro permitirá que un ordenador reenvié estas señales secuenciadas hacia el cerebro para controlar el movimiento de los dedos, un gran logro para personas con problemas de parálisis.
La audacia de Warwick también a servido para analizar el funcionamiento de las percepciones ultrasensoriales. Gracias a su implante, se ha podido demostrar que mediante señales ultrasónicas enviadas al cerebro desde el ordenador las personas pueden detectar objetos con los ojos cerrados. Asimismo se ha podido observar las señales que el sistema nervioso emite como resultado de la ira, el miedo, la excitacion o el dolor y detectar si es posible enviar signos sensoriales o emocionales desde el cerebro de una persona a otra a través de Internet.
La aventura que conduce a esta simbiosis entre el organismo y los ingenios mecánicos se inicio en la década de 1930, cuando los científicos aplicaron por primera vez electrodos a la cabeza de una persona para conocer la reacción eléctrica del cerebro a los estímulos externos (luz, sonidos, olores..). Desde entonces, la maquina increíble que es el organismo humano esta siendo mejorado mediante implantes electrónicos, la mayoría de los cuales se deben al avance de la nanotecnologia, ciencia de la escala atómica que fabrica dispositivos roboticos en miniatura.
Estos microchips son recubiertos con materiales biocompatibles, que evitan que la prótesis se degrade o produzca materiales tóxicos que dañen los tejidos cercanos y que minimizan los problemas de rechazo. Gracias a esta ingeniería y a la informática hoy asistimos a lo que en otra época habría sido considerado un milagro. Las prótesis de cadera y los ojos bionicos permiten a los cojos andar y a los ciegos ver. Incluso existen implantes electrónicos que facilitan que los parapléjicos se comuniquen a través de sus pensamientos con la ayuda de un ordenador, gracias a unos pequeños sintetizadores de voz que reproducen su mensaje de forma audible y que hasta imitan el tono emocional de la frase.
Este es el caso de dos victimas de ictus cerebral a las que el doctor Philip Kennedy, de la Universidad de Emory en Atlanta (EE.UU), realizo uno de estos implantes hace diez años.Sus neuronas se regeneraron alrededor de las prótesis y establecieron conexiones con el ordenador mucho mas fuertes y estrechas.
Otro implante de naturaleza medica es el estimulador fabricado por el laboratorio farmaceutico Medtronics, que contrarrestra de forma puramente electrónica el temblor asociado a la enfermedad de Parkinson. Sus efectos son instantáneos y espectaculares.
Todos estos experimentos apuntan hacia las infinitas posibilidades que se nos abrirán en el futuro, demostrando que las señales electrónicas pueden cambiar el modo de funcionamiento del cerebro humano e, incluso pueden ser transmitidas por este órgano para interactuar con la tecnología circundante. Hasta ahora, la intrusión de la tecnología en nuestra naturaleza ha sido admitida éticamente porque iba dirigida a compensar deficiencias del organismo. Es fácil deducir que en un futuro muy próximo la ingeniaría robótica nos hará mas fuertes, longevos e inteligentes.
Transformarse en cyborg ofrecerá al ser humano la oportunidad de utilizar su mitad cibernética para realizar cálculos matemáticos ultrarrapidos, percibir el mundo de muchos modos diferentes y comunicarse a través del pensamiento. En definitiva, personajes de películas como Johnny Mnemonic o Matrix saldrán de la pantalla para instalarse en oficinas, bancos y escuelas.
Ante todas estas posibles mejoras de la especie humana la pregunta es obligada: ¿que consecuencias eticas, sociales y politicas tendra este progreso en la evolucion de la humanidad? En opinion de Warwick, "la implantación de dispositivos en seres humanos con el fin de mejorar sus capacidades plantea enormes problemas que afectan a todos los aspectos de la sociedad humana y su cultura".
La polémica mas evidente surge en torno a la privacidad. Los chips de identificacion ya han empezado a pulular en algunas esferas de la sociedad. Su implante generalizado permitirá obtener todo tipo de información referente a la persona simplemente haciendo pasar su cuerpo por un escaner similar a los instalados en los aeropuertos. El viejo carnet de identidad parecerá irrisorio cuando con una simple ojeada los controles aduaneros pueden saber, incluso, los resultados de los últimos análisis clínicos del viajero.
Pero las cuestiones de mayor importancia que plantea el uso de esta tecnología son la posibilidad de controlar a distancia a las personas y quien poseerá dicho poder. "El recorte de la libertad y de la intimidad derivado de esta tecnología exige una rápida concienciacion para que nos adelantemos en sus implicaciones negativas", advierte Kevin Warwick.
Otro conflicto originado por la modificacion del cerebro y del sistema nervioso humanos mas allá de los limites conocidos es la identidad híbrida resultante y los consecuentes interrogantes que puede plantear al afectado, como el significado del "yo" o la desaparición de su autonomía. Un individuo humano que lleva un casco de visión nocturna pegado a su frente o un portátil en la mochila sigue siendo un ente autónomo. Pero alguien cuyo sistema nervioso esta unido a un ordenador conectado a una red planetaria puede ver su autonomía gravemente comprometida. Llegados a este punto, ¿que ocurrirá con la voz de la conciencia o con conceptos como el bien y el mal? A la hora de tomar una decisión moral, ¿quien sera el responsable? ¿La mitad humana o la mitad ordenador?
Es seguro que algunos sectores de la sociedad recibirán esta mejora tecnológica con los brazos abiertos, mientras que otros la rechazaran horrorizados. Surgirian preguntas como si los cyborg se consideraran seres superiores a los humanos sin implantes, si se creara una nueva jerarquía dominante, quien sera el encargado de comercializar el desarrollo de dicha tecnología y de controlar su utilizacion y como afectara a las aplicaciones militares o a las relaciones politicas. Y, en el caso extremo de que todo el mundo se convierta en cyborg, ¿nos encontraremos ante una supercultura de maquinas inteligentes?
Según expertos en inteligencia artificial como Marvin Minsky, famoso por sus teorías sobre la posibilidad de crear un ordenador capaz de pensar como lo hace un ser humano y de regirse por reglas morales, "ante un panorama tal sera imprescindible que se conserven características del cerebro humano como la determinación, la tolerancia o la ambiguedad".
En definitiva, según Warwick, es importante que nos detengamos a pensar en todas las consecuencias morales y sociales al tiempo que seguimos desarrollando esta nueva área de la ciencia. "Si no lo hacemos, quizá lleguemos tarde. La visión que tiene un cyborg sobre la vida y sobre lo que es posible y lo que no lo es, sus valores éticos o de identidad personal, son muy diferentes a los de un ser humano".
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