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domingo, 13 de octubre de 2013

Royal Raimond Rife el Hombre que quiso Curar el Cancer

Mucha gente desconoce que en 1934 alguien creyó haber encontrado pretendidamente una cura para el cancer. Pero esta extraordinaria esperanza para miles de enfermos fue silenciada y ocultada. Los intereses económicos manipularon y relegaron al olvido un trabajo científico que podría haber aportado un rayo de luz a una enfermedad que se cobra millones de vidas en el mundo.

En 1913, un medico de gran  talento para inventar maquinas y que poseía una gran curiosidad científica llego a la ciudad de San Diego procedente de Nueva York. Tenia veinte cinco años, estaba casado y se disponía a empezar una nueva vida abriéndose camino dentro de la ciencia de la salud, sin saber que seria recordado muchos años después de su muerte. Su nombre era Royal Raymond Rife.

Rife se sentía fascinado por la bacteriologia, los microscopios y la electrónica. Poco antes de 1920 termino la primera etapa de sus investigaciones sobre un nuevo microscopio mas avanzado de los hasta entonces existentes. Invento y construyo también instrumentos para destruir microorganismos patógenos mediante la electrónica. Creía que dado el tamaño tan diminuto de los virus, no se podían marcar con los tintes ácidos o de anilina disponibles.

Deseaba encontrar un método mas preciso y se le ocurrió hacerlo mediante la luz. Empezó a trabajar en un microscopio que le proporcionase una frecuencia de luz que pudiera interaccionar con los constituyentes químicos de la partícula o microorganismos bajo observacion. Termino este segundo microscopio en 1929.

En un articulo publicado en diciembre de 1931, se describió por primera vez su método para marcar virus con luz: "Por tanto, es posible estudiar los bacilos gracias a su luz, exactamente igual que los astrónomos estudian las lunas, los soles y las estrellas por la luz que emiten y es recogida por el telescopio. Los bacilos estudiados permanecen vivos, no como las entidades inertes tras ser atacadas por los tintes".

En esta primera etapa, Rife buscaba también una forma de identificar, y luego destruir, el agente del cancer. Sus investigaciones en esta linea empezaron en 1922. Diez años después, pudo aislar el microorganismo responsable al que llamo virus BX.

En 1931 aparecieron en la vida de Rife dos investigadores médicos que iban a apoyar su trabajo el doctor Arthur I.Kendall, director de Investigación Medica de la Escuela Medica de Illinois y el doctor Milbank Johnson, miembro de la junta directiva del Hospital Pasadena de California. Ambos ajenos a las consecuencias de sus propios hallazgos dentro de los intereses creados en el negocio farmaceutico.

Kendall había inventado un medio de cultivo proteínico (el medio K) gracias al cual las porciones de "virus filtrables" de una bacteria podían ser aisladas para reproducirse. Esta afirmación contradecía el doctor Thomas Rivers, del Instituto Rockefeller , ya que en 1925 había declarado que un virus necesita un tejido vivo para su reproducción. En menos de un año Rife, Kendall y otros investigadores demostraron que era posible cultivar virus artificialmente. Sin embargo, la ignorancia y tozudez de Rivers fueron los responsables de la supresión de uno de los avances mas importantes dentro del conocimiento medico.

Kendall conoció a Rife en noviembre de 1931 cuando le llevo su medio K para su uso en un experimento con el microscopio de este ultimo. Se introdujo en el medio K un germen del tifus, se filtro tres veces con el filtro mas fino posible y se examinaron los resultados bajo el microscopio de Rife. Se veían cuerpos diminutos "marcados" con luz y luego pudieron ser clasificados según sus propios colores gracias a este impresionante microscopio.

En la revista anual del Instituto Smithsoniano se alude a la tecnología totalmente original dentro de la microscopia que permitia ver por primera vez un agente mortífero del tamaño de un virus en estado vivo (el microscopio electrónico, inventado varios años después mata las muestras).

Unas semanas después, Los Ángeles Times publico un articulo sobre el nuevo microscopio de Rife, refiriéndose a el como "el microscopio mas potente del mundo", ya que contaba con 17000 aumentos, a diferencia de los microscopios usados en aquel entonces, con solo 2000 aumentos. En el articulo se decía también que el microscopio de Rife usaba luz polarizada. Gracias a un prisma especial incorporado en el instrumento se podía girar un plan especifico de vibración en cualquier dirección, controlando de esta manera la iluminación de las diminutas partículas en el campo de visión.

Rife empezó a usar el medio K de Kendall en 1931 en su busqueda del virus del cancer. En 1932 consiguió una muestra de un pecho con un tumor maligno. Pero los cultivos iniciales de cancer no generaban los virus que buscaba. Por casualidad descubrió como aislarlos. Estaba examinando un tubo de ensayo con un cultivo de cancer, dentro del circuito de un anillo tubular lleno de argón y activado por corriente eléctrica que había estado utilizando cuando experimentaba con el bombardeo electrónico de los organismos de una enfermedad.

Dejo su cultivo de cancer en reposo durante veintecuatro horas (sin desactivar la corriente del tubo de argón) y después observo bajo el microscopio que su aspecto había cambiado. Repitió el experimento varias veces y descubrió gránulos de color rojo-morado del virus del cancer que pasaban por el filtro. En sus notas de laboratorio de 20 de noviembre de 1932, Rife describe las características del cancer por primera vez.

Entre ellas hay dos únicas por su método de clasificación con el microscopio Rife: el ángulo de refracción -12,6 y el color por refracción química: rojo-morado. El tamaño del virus era diminuto 1/15 micras de largo y 1/20 micras de ancho. Ningún microscopio corriente, ni siquiera los de 1980, podía hacer visible el virus del cancer.

Rife y su ayudante de laboratorio repitieron el experimento 104 veces y siempre consiguieron el mismo resultado. Tras aislar el virus del cancer, la siguiente era destruirlo. Esto podía realizarse con sus instrumentos de frecuencia: dijo que lo hizo cientos de veces. Luego experimento con animales vivos a los que inoculaba un tumor y esperaba que este fuera desarrollándose para luego atacar y destruir los virus del animal enfermo con los mismos instrumentos sintonizados en idéntica frecuencia, la BX.

Rife declararía en 1953: "Esas pruebas se repitieron mas de cuatrocientas veces con animales experimentales antes de intentar usar esta frecuencia con carcinomas o sarcomas". En el verano de 1934 dieciséis pacientes terminales de cancer ingresaron en su clínica. En el libro que publico diecinueve años después relato el informe de los tratamientos: "El tratamiento con el instrumento de frecuencia no destruye tejidos, es indoloro, inaudible y no provoca ninguna sensacion. Se enciende un tubo y tres minutos después el tratamiento termina. El virus o bacteria queda destruido y el cuerpo se recupera naturalmente del efecto toxico causado por la enfermedad. Se pueden tratar varias enfermedades simultaneamente. En mi clínica trate dieciséis casos y al cabo de tres meses, catorce de estos enfermos terminales fueron dados de alta. El tratamiento era igual para todos: exposición durante tres minutos a la frecuencia BX, repetida cada tres días. No se observo aumento de la temperatura durante el tratamiento..".

A pesar del supuesto éxito de Rife en la curación del cancer y otras enfermedades mortales, este genio y las decenas de médicos que colaboraron con el, fueron victimas de la "caza de brujas" instigado por el doctor Rivers y un tal Hans Zinsser, unos médicos con gran poder que frenaron este trabajo manipulando los informes para el Instituto Rockefeller que estaba a punto de financiar a Rife y sus colaboradores. Esta oposición de Rivers y Zinsser tuvo un impacto devastador en la historia de la medicina del siglo XX ocultando o quizás impidiendo por completo la cura del cancer.

sábado, 31 de agosto de 2013

Vimanas Invisibles

Un científico hindú esta convencido de haber encontrado la clave tecnológica que convertía en invisibles las legendarias naves voladoras mencionadas en los textos sagrados hindúes, los vimanas.

Según C. S. R.Prabhu, de la Universidad de Hyderabad, tras estudiar los antiguos textos sánscritos que describen estas singulares naves voladoras, dotadas de un terrible poder destructor y capaces de viajar fuera de la Tierra y hacerse invisibles, llego a la conclusión que buena parte de sus aparentemente milagrosas propiedades residían en el material con el que estaba fabricado su casco, una aleación de plomo denominada Thamogarbha loha.

Lo mas sorprendente es que asegura que analizando las reacciones de esta aleación, formada además de por plomo por otros metales como el cobre y el zinc, descubrió una vía de estudio que podría conducir a la invisibilidad.

En pruebas realizadas en los laboratorios del Instituto de Ciencia de Birla, encontró que esta aleación absorbía un 78% de la radiación de un rayo láser, lo que supone un insólito camino para lograr un material capaz de absorber toda la luz visible. De esta forma, la ciencia moderna estaría redescubriendo un antiguo secreto tecnológico con varios miles de años de antiguedad.

miércoles, 28 de agosto de 2013

Luz Capaz de Atravesar Metales Solidos

Un grupo de científicos realizaron un sorprendente descubrimiento que puede generar desarrollos tecnologicos en campos muy diversos.

Los investigadores comprobaron que al proyectar un tipo especial de luz sobre un metal "agujereado", todos los haces luminosos atravesaron el objeto, como si la luz se hubiera comportado del mismo modo que un liquido al pasar por un colador.

Si realizamos un experimento similar con una simple linterna y un metal agujereado, solo pasaría al otro lado la luz "coincidente" con la superficie horadada. En el caso de este tipo de radiación, que fue bautizada como "rayos-T", toda la luz lo traspasa.

"Puedes obtener una transmisión de la luz del 100%, incluso aunque los agujeros solo cubran un 20% de la superficie", explico Ajay Nahata, profesor de ingeniería eléctrica e informática en la Universidad de Utah.

Ajay Nahata, en la imagen con el equipo que utiliza para probar los dispositivos destinados a la radiación terahertz aprovechamiento -también conocida como luz de infrarrojo lejano o rayos T- para ejecutar ordenadores ultrarapidos del futuro.

martes, 23 de abril de 2013

Nuestras Manos Emiten Luz

La ciencia confirmo la vieja creencia esotérica de que tenemos un cuerpo luminoso. Aunque nuestros ojos no la puedan percibir, el organismo humano desprende luz, en unas cantidades muy pequeñas pero apreciables por aparatos sensibles, según puso de manifiesto una investigación.

Las manos sobre todo las uñas, son las zonas mas luminosas de nuestro organismo, según determino un equipo del Laboratorio Central de Investigación de Hamatsu (Japón). Las uñas desprenden unos 60 fotones, 40 los dedos y solo 20 la palma de la mano. Al parecer, la uña trabaja como una especie de prisma para esparcir la luz que se origina en nuestro organismo.

Otros investigadores, como Fritz Albert Popp, del Instituto de Biofísica en Alemania, han encontrado una relación entre la luminosidad humana y el estado de salud, por lo que esperan que este fenómeno se pueda aplicar en diagnosis medicas.

sábado, 12 de enero de 2013

Las Leyes del Tiempo

¿Se puede acceder al futuro? Y en caso afirmativo, ¿existe el libre albedrío o estamos sujetos al determinismo? La ciencia moderna y las tradiciones antiguas coinciden en su respuesta: todo eso -y mas- es posible.

En algunas tradiciones religiosas que no suponen un Dios omnipotente persiste la creencia de un registro impersonal, riguroso y colosal del devenir cósmico. En la tradición hinduista, ese archivo recibe el nombre de akashico, el budismo comparte esa creencia y afirma que los humanos pueden acceder a el, observar sus propias existencias pretéritas y recuperar el espectáculo del pasado remoto.

Yendo mas allá, sostiene, podría observarse el surgimiento del actual universo o recorrer la serie casi infinita y cíclica de aniquilamiento y renacimiento de sistemas cósmicos. Según estas creencias el universo visible es solo una manifestación mas de un inacabable "multiverso" que se acaba, renace y se reconstruye siguiendo el mismo patrón morfico porque se recuerda.

No hay mayor misterio científico y metafisico que el tiempo. En nuestra era posmoderna las antiguas creencias convergen con las teorías mas avanzadas de la física y nos devuelven al asombro primordial y a la perplejidad. Para los griegos el tiempo era cíclico. Platón divulgo la doctrina de una Eternidad que incluía el pasado y el futuro y de la cual el presente era solo un fragmento. Los pitagóricos afirmaban que una vez acabado un cíclico cósmico todas las cosas volverían a renacer de la misma manera.

Nietzsche sostuvo firmemente su creencia en el Eterno Retorno, y también Gurdjieff y su discípulo Ouspenski. Según esa idea, incontables veces habrá leído estas mismas lineas y volverá a leerlas después del olvido de la muerte, porque todo regresa. Nietzsche daba como ejemplo esos raros instantes en que lo conmovía la sensación de haber vivido antes una misma experiencia. No hay oposición con la idea de un universo que se repite o un "multiverso" en serie perpetuamente consecutiva. En los grandes números se contempla también ese circulo recurrente mayor. Los casi infinitos sistemas cósmicos diferentes nunca dejarían de morir y renacer emergiendo en la ilusión del tiempo: serian eternos. Esa visión del espacio-tiempo como un continuo circular explicaría también los extraños fenómenos de precognición y clarividencia.

¿A donde se ha marchado la hora que paso? ¿Donde esta el minuto próximo? Salvo el presente observado, el resto del tiempo es virtual. Aunque vivimos en la cuarta dimensión no la percibimos. Si pudiéramos el tiempo se tornaría material e incluiría pasado y futuro. Seria una linea, una cinta en la que cada instante parecería el fotograma de una película cuando es iluminado por la luz y que, además, podría pasarse en ambas direcciones.

Algunos científicos afirman que esto puede ser así, otros dicen, basándose en las premisas de Schrodinger, que la mecánica cuántica describe una indeterminación del futuro en el mundo subatomico, un caos subyacente en lo microfisico que pretenden extrapolar a lo macrofisico: existe lo probable pero no lo determinado, por tanto el futuro no esta cerrado. Sin embargo, la realidad material no se deshace en ningún caos de energía pura ni se diluye en nada. Entre lo micro y lo macro se introduce una estructura de determinación rigurosa, dato que pone de cabeza a los teóricos científicos del libre albedrío.

Y creer que los sucesos nos están esperando abre una pregunta paradójica: ¿nos estamos dirigiendo hacia el futuro o este se desploma sobre nosotros desde una zona invisible y virtual? Es tan fuerte el sentido de dirección que tenemos del tiempo que esta pregunta nos resulta absurda: como no vemos nada hacia adelante, donde situamos el mañana, pensamos que las opciones están abiertas. Sin embargo, la simetría temporal pasado-futuro (que existan simultaneamente las dos direcciones) esta en el centro del debate teórico de la ciencia. Hay fundadas sospechas que indican la existencia de huellas de energía que se mueven a velocidades superiores a la de la luz y desaparecen en zonas inversas a la llamada dirección termodinámica del tiempo. No debe extrañarnos entonces la contradicción personal de poder dar crédito a dos creencias opuestas: que el futuro ya esta configurado pero no podemos observarlo o, lo mas probable, que es una forma de retorno del pasado. Salvo nuestra memoria, siempre fallida y parcial, el presente transitorio se habría marchado a "ninguna parte", una zona indetectable para los sentidos. ¿Sera allí donde se pierde el antes de nacer y el después de morir? Una zona que podríamos designar como el no lugar fuera del tiempo.

¿Como aceptar que el Universo siga un programa inevitable? Asomándonos a la vastedad de las constelaciones o contemplando la enormidad de relaciones existentes en un mínimo de espacio atómico, la idea suena a locura. Sin embargo, la mayoría de las creencias religiosas teístas atribuye a un Dios omnipotente la creación, desarrollo y control absoluto del Universo. Se acepta con humildad la idea de un poder inconcebible, pero se resiste la idea de que pueda existir un orden natural -sin Dios- de estas características. Algunas doctrinas de Oriente han conciliado este dilema sacralizando o asimilando el orden de la Naturaleza - el Akhasa- a un aspecto de la divinidad. Todo lo existente es manifestación de una supra-mente universal, el mismo Universo nace, muere y renace según el despertar o el sueño, pero sobre todo el designio, de esa mente suprema.

La pregunta que surge inmediatamente si consideramos esta posibilidad es ¿sigue cada renacer del Universo un programa predeterminado que incluye también nuestro destino? Tanto el budismo, como el hinduismo o el taoísmo responden de manera paradójica a esta pregunta: si... y no. Una respuesta que no es producto de la mera especulación racional, sino el resultado de una practica contemplativa singular. Y es que las escuelas esotéricas del budismo tibetano afirman que la mente entrenada puede sobrepasar los limites de lo inmediato y sumergirse en la exploración del futuro, o del pasado, para descubrir las consecuencias de los actos y los pensamientos. En su cosmovision no existen ni el azar ni los hechos aislados, solo el curso riguroso y casi inevitable de los acontecimientos. Coinciden con Einstein cuando afirmo que "Dios no juega a los dados".


viernes, 1 de junio de 2012

¿Existe el Eter?

Físicos y ocultistas han debatido durante siglos sobre el éter, la sustancia que supuestamente impregna todo el Universo. Aunque su existencia fue descartada a finales del siglo XIX, algunos científicos actuales han retomado las antiguas teorías y avanzado otras nuevas.  ¿Es el éter algo físico? ¿Tiene propiedades definidas? ¿Es el vehículo de la materia y el espíritu? ¿Existe o es una entelequia?

"Es un tema de magnitud desconocida y aparentamente infinita, relativo a una realidad que esta mas allá de la concepción presente del hombre. Es un eslabón entre los mundos, una sustancia consumada de sobrecogedora grandeza. Intuitavamente uno siente que constituye el hogar de la existencia espiritual, el reino de lo sobrenatural y abrumador. Coexiste con el universo físico y no falta en ningún lugar del espacio. Se extiende mas allá de la estrella mas alejada, tiene su ser en el corazón del átomo. Penetra, controla y domina todo. Elude los sentidos humanos y solo puede concebirse a través de los poderes de la mente". Así hablaba sir Oliver Lodge en la década de 1880 de una fina sustancia que, según se creía en aquella época, impregnaba el espacio: el éter luminifero o portador de la luz.

Otros físicos creían entonces que, igual que las ondas de sonido se desplazan por el aire, las ondas de luz se movían a través del éter. Sin embargo, esta teoría se abandono tras un experimento realizado en 1887 por los físicos Albert Michelson y Edward Morley. En contra de lo esperado, mostró que la propagacion de la luz no se veía afectada y permitio descartar la presencia de una materia que llenaba el espacio.

Tan solo 18 años después, Albert Einstein baso su Teoría de la Relatividad en la idea de que la luz puede propagarse a través del vació libre de éter. Sus trabajos han favorecido la investigación de la antigravedad o materia oscura, una energía invisible, diluida al máximo, que "empuja" al Universo en su expansión. Se cree que la materia oscura existe porque las galaxias se alejan entre si cada vez mas deprisa, a pesar de que la atracción gravitatoria actúa en sentido opuesto.

Sin embargo, la teoría moderna de que no es el éter, sino la materia oscura (masa invisible) , la que puede ofrecer una explicacion al hecho de que las galaxias se comporten como si contuvieran mucha mas masa de la visible no convence a todos los científicos. Así, por ejemplo, Glenn Starkman, de la Universidad Case Western Reserve, la rechaza frontalmente.

Starkman sostiene que la materia oscura no existe y que el responsable de la gravedad en el Cosmos es el éter. No obstante es muy diferente de la decimononica: cree que afecta a la fuerza de la gravedad, pero no al movimiento de las ondas lumínicas. Sus cálculos iniciales muestran que los efectos localizados del éter sobre la gravedad podrían explicar las altas velocidades que alcanzan los cuerpos celestes: "Las galaxias giran mas deprisa de lo que deberían teniendo en cuenta la cantidad de materia que vemos en ellas. La posibilidad que hemos barajado durante mucho tiempo es que una masa que no aparece por ningún lado genere gravedad extra. Pero existe la posibilidad de que la cantidad de masa que vemos genere mas gravedad de la que creíamos. Ahí es donde entra el éter", explicaba Starkman en la edición de agosto de 2006 de la revista New Scientist.

La fase siguiente de la investigación de Starkman sera realizar mas cálculos para asegurarse de que su hipótesis sobre el éter coincide con los datos empíricos, como el movimiento de los planetas en nuestro sistema solar. "Es importante realizar estos experimentos porque o nos permitirán descartar la materia oscura o aumentara nuestra confianza en ella. De momento no estamos en disposicion de descartar ninguna de las dos hipótesis. Ofrecemos una alternativa a la teoría de la materia oscura. No decimos que esta ultima sea errónea, puede incluso que sea la correcta".

A pesar de que no se ha comprobado todavía,algunos físicos y cosmologos, como Jacob Bekenstein de la Universidad Hebrea y Andreas Albrecht, de la Universidad de California se han interesado por la teoría de Starkman. "Es pronto para decir si esta hipótesis superara las pruebas. Cuando modificas la teoría de la gravedad, puedes provocar muchos problemas en todas partes", declara el astrofísico Michael Turner, de la Universidad de Chicago, interesado también en la teoría de Starkman pero consciente de las inquietantes implicaciones que conlleva. Y es que, si la teoría del éter fuera cierta, la presencia de esta sustancia crearía "agujeros" tanto en la Teoría de la Relatividad de Einstein como en las referentes al movimiento de la luz, el movimiento planetario, el nacimiento de las estrellas (también las estrellas de neutrones) e incluso la fuerza de la gravedad...

La ciencia ortodoxa, que no acepta la existencia del éter, remite siempre al experimento de Michelson y Morley para justificar su postura, pese a que pruebas anteriores han demostrado lo contrario. En la década de 1930 los trabajos del físico Dayton C. Miller, de la Universidad Case Western Reserve, demostraron que el éter del espacio es un fenómeno real que interactúa sutilmente con la materia. Según Miller, el éter puede desviarse o bloquearse con materiales densos en los alrededores de un interferometro (instrumento que mide la longitud de onda de la luz) y también puede ser arrastrado por la superficie de la Tierra, moviendose con mayor o menor velocidad.

Hasta su muerte en 1941, los descubrimientos de Miller resultaban incómodos para la ciencia: no se podían refutar, pero eran imposibles de admitir, ya que socavaban la Teoría de la Relatividad, que para entonces habia sido aceptada universalmente. Aunque, al parecer,algunos científicos -el propio Michelson, entre ellos-tomaron en serio el trabajo de Miller, Einstein y sus seguidores lo consideraron una amenaza que habia que neutralizar lo antes posible. Entre dichos seguidores figuraba un discipulo de Miller, Robert S. Shankland, que a la muerte de su maestro se había convertido en presidente del departamento de física de la Universidad Case Western Reserve.

Su carrera remonto tras organizar un seminario post mortem sobre las investigaciones de Miller, a las que definió como "carentes de todo valor". Apoyado por Einstein, Shankland no tardo en convertirse en un burócrata dentro de la infraestructura emergente de la energía atómica.

En su afán por dignificar el trabajo de Miller, James de Meo, director del Laboratorio de Investigación Biofisica del Orgón, que ha documentado ampliamente los descubrimientos de su predecesor, explica la conspiracion de silencio que existió en torno a este científico: "Los físicos ortodoxos tenían prisa por abrazar la Teoría de la Relatividad de Einstein, que exigía, como una de sus premisas fundamentales, que la velocidad de la luz sea constante en todas direcciones. La variación de la velocidad de la luz y la existencia de un éter tangible que llena todo el espacio eran incompatibles con la teoría de Einstein. La teoría del éter luminifero ese material cósmico libre de masa que penetra todo a través del cual se propagan las ondas de luz y que juega un papel fundamental en otras fuerzas físicas y materiales, fue rápidamente descartada por la mayor parte de los físicos, que no se molestaron siquiera en investigar seriamente los descubrimientos de Miller. El espacio vació y un Universo muerto fueron considerados así como un hecho probado".

Menos de 20 años  después de la investigación clave de Miller, otro científico revolucionario, Wilhelm Reich, documento la existencia de una forma nueva y única de energía que denomino orgón. Según su teoría, el orgón esta presente en los organismos vivos, en la atmósfera y también en el espacio cósmico y tiene propiedades notablemente similares a las del éter de Miller. Estas son, en esencia, que la energía orgánica es el medio de transmisión de las ondas electromagnéticas y del estimulo eléctrico que lleva a la aparición local de la luz y que juega un papel fundamental en la dinámica planetaria, sobre todo en la rotación de los planetas y en la órbita de estos alrededor de sus soles, así como en la de las lunas alrededor de los planetas.

A lo largo de tres décadas el citado James de Meo,uno de los pocos estudiosos actuales de la orgánica, ha encontrado muchos ejemplos en los campos de la biología, la meteorología y la física que confirman la idea de que existe una fuerza energética sutil con propiedades similares a las postuladas por Reich en relación con el orgón. Asimismo muchos descubrimientos relacionados en el campo de la astrofísica parecen apoyar la existencia del "eje de desviacion" del éter identificado por Miller. "Mientras que la mayoría de estos fenómenos todavía se interpretan como la consecuencia del Big Bang o de la Teoría de la Relatividad de Einstein, también podría encontrarseles una explicacion en la desviacion dinámica dentro de un medio cosmológico energeticamente rico", explica De Meo.

Este científico al igual que Miller, Reich y otros físicos revolucionarios, esta convencido de que el espacio no esta vació ni inmóvil y de que el Universo no esta ni mucho menos muerto. Ahora que soplan nuevos vientos en la Universidad Case Western Reserve con físicos como Glenn Starkman, tal vez llegue a reconocerse por fin la existencia del éter, esa sustancia que para los filósofos y sabios de la antiguedad penetraba toda la materia con la energía emanada de la divinidad.

Fuente


jueves, 3 de mayo de 2012

Fisicos Hallan Particula que Viaja mas Rapido que la Luz


"Totalmente inesperado". Los fisicos no acaban de creer a sus instrumentos pero piensan que han medido bien una particula que supera la velocidad de la luz, un "limite infranqueable" en la teoria de Einstein.

Según las mediciones efectuadas por los especialistas de la experiencia internacional Opera, unos neutrinos –partículas elementales de la materia– recorrieron los 730 kilómetros que separan las instalaciones del CERN en Ginebra del laboratorio subterráneo de Gran Sasso, Italia, a una velocidad de 300 mil 006 kilómetros por segundo, 6 más que la velocidad de la luz.

“Dicho de otro modo, en una ‘carrera de fondo’ de 730 kilómetros, los neutrinos cruzan la línea de meta con 20 metros de ventaja” sobre la luz si recorre la misma distancia a través de la corteza terrestre, precisa el CNRS. No se trata de una proeza única: los resultados publicados por el CERN y el CNRS son fruto de tres años de datos y de la observación de más de 15 mil neutrinos, con un margen de error récord de solo 10 milmillonésimas de segundo.

“No me lo esperaba para nada, hemos pasado seis meses volviéndolo a hacer todo desde cero”, explicó  Dario Autiero, científico del Instituto de Física Nuclear de Lyón y responsable del análisis de medidas de Opera.

Recalibrado de los instrumentos de medidas por los mejores expertos independientes, verificación de los datos topográficos, del túnel de partículas… hasta la deriva de los continentes y el devastador sismo de L’Aquila se tuvieron en cuenta.

Los científicos internacionales escrutaron el más mínimo fallo en su experiencia y el resultado no fue diferente: los neutrinos parecen haber viajado más deprisa que la luz, desafiando así la teoría de la relatividad de Einstein.

“Habida cuenta el enorme impacto que un resultado como este podría tener para la física, son necesarias mediciones independientes con el fin de que el efecto observado pueda ser refutado o bien formalmente establecido”, subraya el CNRS.

“Por eso, los investigadores de la colaboración Opera deseaban abrir este resultado a un examen más amplio por parte de la comunidad de los físicos” y lo publicaron, añade el organismo francés de investigación.

Llamamientos a la prudencia

Si se confirma la medición, sus implicaciones siguen desafiando al entendimiento. Para Pierre Binetruy, director del Laboratorio Astropartículas y Cosmología de París, esto puede querer decir que “unas partículas encontraron un atajo en otra dimensión”, y por lo tanto existirían en el universo más que las cuatro dimensiones (las tres espaciales más el tiempo).

“También puede ser que la velocidad de la luz no sea la velocidad tope”, estima, y subraya que el récord batido por el neutrino no significa necesariamente que “Einstein se equivocó”.

“Einstein no demostró que Newton estaba errado, encontró una teoría más general” que se superpuso a la de Newton. “Newton es correcto cuando la velocidad es baja respecto a la luz”, replica Stavros Katsanevas, subdirector del Instituto de Física Nuclear.

De la misma forma, el hallazgo de Opera podría significar que la teoría de Einstein “es válida es ciertos ámbitos pero existe una teoría aún más global, como las muñecas rusas (…) esto abre nuevos campos”, añade Binetruy.

Los físicos se congratulan por las nuevas perspectivas que se les presentan y al mismo tiempo piden la máxima “prudencia” mientras las mediciones no hayan sido “comprobadas con un sistema completamente diferente”, insiste Darío Autiero.

Este es el objetivo pretendido por el proyecto Minos en Estados Unidos, que hace unos años a un resultado similar al de Opera entre el Fermilab de Chicago y una mina cerca de la frontera canadiense.

En aquella ocasión, el margen de error se consideró demasiado importante para aceptar el resultado pero los científicos estadounidenses están trabajando en una nueva experiencia de una precisión sin precedentes. Deberían concretarse de aquí a tres años, según Katsanevas.

Articulo original: www.eliax.com

martes, 1 de mayo de 2012

¿Que son los Taquiones que al Parecer se Mueven mas Rapido que la Luz?


La teoría de la relatividad de Einstein dice que es imposible hacer que ningún objeto de nuestro universo se mueva a una velocidad mayor que la de la luz en el vacío. Haría falta una cantidad infinita de energía para comunicarle una velocidad igual a la de luz, y la cantidad “plus quam infinita” necesaria para pasar de ese punto sería impensable. Pero supongamos que un objeto estuviese moviéndose ya más deprisa que la luz.

La luz se propaga a 299.793 kilómetros por segundo. Pero, ¿qué ocurriría si un objeto de un kilogramo de peso y de un centímetro de longitud se estuviera moviendo a 423.971 kilómetros por segundo? Utilizando las ecuaciones de Einstein comprobamos que el objeto tendría entonces una masa de - kilogramos y una longitud de + centímetros.

O dicho con otras palabras: cualquier objeto que se mueva más deprisa que la luz tendría que tener una masa y una longitud expresadas en lo que los matemáticos llaman “números imaginarios”.Y como no conocemos ninguna manera de visualizar masas ni longitudes expresadas en números imaginarios, lo inmediato es suponer que tales cosas, al ser impensables, no existen.

Pero en el año 1967, Gerald Feinberg, de la Universidad Columbia, se preguntó si era justo proceder así. (Feinberg no fue el primero que sugirió la partícula; el mérito es de O. M. Bilaniuk y E. C. G. Sudarshan. Pero fue Feinberg quien divulgó la idea.) Pudiera ser, se dijo, que una masa y una longitud “imaginarias” fuesen simplemente un modo de describir un objeto con gravedad negativa (pongamos por caso): un objeto que, dentro de nuestro universo, repele a la materia en lugar de atraerla gravitatoriamente.

Feinberg llamó “taquiones” a estas partículas más rápidas que la luz y de masa y longitud imaginarias; la palabra viene de otra que en griego significa “rápido”. Si concedemos la existencia de estos taquiones, ¿podrán cumplir los requisitos de las ecuaciones de Einstein?

Aparentemente, sí. No hay inconveniente alguno en imaginar un universo entero de taquiones que se muevan más deprisa que la luz pero que sigan cumpliendo los requisitos de la relatividad. Sin embargo, en lo que toca a la energía y a la velocidad, la situación es opuesta a lo que estamos acostumbrados.

En nuestro universo, el “universo lento”, un cuerpo inmóvil tiene energía nula; a medida que adquiere energía va moviéndose cada vez más deprisa, y cuando la energía se hace infinita el cuerpo va a la velocidad de la luz. En el “universo rápido”, un taquión de energía nula se mueve a velocidad infinita, y cuanta más energía adquiere más despacio va; cuando la energía se hace infinita, la velocidad se reduce a la de la luz.

En nuestro universo lento ningún cuerpo puede moverse más deprisa que la luz bajo ninguna circunstancia. En el universo rápido, un taquión no puede moverse más despacio que la luz en ninguna circunstancia. La velocidad de la luz es la frontera entre ambos universos y no puede ser cruzada.

Pero los taquiones ¿realmente existen? Nada nos impide decidir que es posible que exista un universo rápido que no viole la teoría de Einstein, pero el que sea posible no quiere decir que sea. Una posible manera de detectar el universo rápido se basa en la consideración que un taquión, al atravesar un vacío con velocidad superior a la de la luz, tiene que dejar tras sí un rastro de luz potencialmente detectable. Naturalmente, la mayoría de los taquiones irían muy, muy deprisa, millones de veces más deprisa que la luz (igual que los objetos corrientes se mueven muy despacio, a una millonésima de la velocidad de la luz).

Los taquiones ordinarios y sus relámpagos de luz pasarían a nuestro lado mucho antes que nos pudiésemos percatar de su presencia. Tan sólo aquellos pocos de energía muy alta pasarían con velocidades próximas a la de la luz. Y aún así, recorrerían un kilómetro en algo así como 1/300.000 de segundo, de modo que detectarlos exigiría una operación harto delicada.

La idea de una partícula que se mueve a velocidad infinita tiene sus paradojas. Iría de A a B en un tiempo nulo, lo cual significa que estaría en A y B al mismo tiempo, y también en todos los lugares intermedios. Y seguiría hasta los puntos C, D, E, etc., a través de una distancia infinita, todo ello en un tiempo nulo. Una partícula que se moviera a velocidad infinita tendría por tanto las propiedades de una barra sólida de longitud infinita.

Si el espacio es curvo, como sugiere la teoría de la relatividad de Einstein, esa barra sólida sería en realidad un gran círculo, o espiral, o una curva sinuosa de forma aún más complicada. Pero supongamos que hay un universo de taquiones, es decir de partículas que poseen todas ellas una velocidad mayor que la de la luz. A medida que van adquiriendo más y más energía, se mueven cada vez más lentamente, hasta que, al llegar a una energía infinita, su velocidad se reduce a la de la luz. Al perder energía, van cada vez más deprisa, yendo a velocidad infinita cuando la energía es nula.

Es de imaginar que en un universo así habría partículas de muy distintas energías. Unas muy energéticas, otras muy poco y otras intermedias (como ocurre con las partículas de nuestro universo).
La transferencia de energía de una partícula a otra en ese universo (igual que en el nuestro) tendría que ser a través de una interacción, como puede ser, por ejemplo, un choque. Si la partícula A, de poca energía, choca con la partícula B, de alta energía, lo más probable es que A gane energía a expensas de B, con lo cual habría una tendencia general a la formación de partículas de energía intermedia.

Claro está que habría excepciones. Al interaccionar dos partículas de igual energía, puede que una gane energía a expensas de la otra, ampliando así la gama. Incluso es posible (aunque improbable) que una partícula de alta energía gane aún más al chocar con otra de baja energía, dejando a ésta con menos energía que al comienzo.

Teniendo en cuenta la naturaleza fortuita de tales colisiones y de la transferencia de energía, se llega a la conclusión que habrá toda una gama de energías y que la mayoría de las partículas serán de energía intermedia; habrá algunas de alta (o baja) energía; pocas de muy alta (o muy baja) energía; un número pequeñísimo de muy, muy alta (o muy, muy baja) energía; y sólo trazas de energía muy, muy, muy alta (o muy, muy, muy baja).

Esta distribución de energías a lo largo de una determinada gama podríamos expresarla matemáticamente, y entonces veríamos que ninguna de las partículas tendría en realidad una energía infinita o una energía nula; habría partículas que se acercarían mucho a estos valores, pero sin alcanzarlos nunca. Algunos taquiones se moverían a veces a una velocidad ligeramente superior a la de la luz, pero sin llegar a ella; y habría otros que quizá se moverían a velocidades verdaderamente gigantescas, un millón (o un billón o un trillón) de veces más deprisa que la luz, pero nunca a velocidades realmente infinitas.

Supongamos que dos taquiones de la misma categoría chocan exactamente de frente. ¿No se anularían entonces las energías cinéticas de ambas partículas, abandonando éstas el lugar de la colisión a velocidad infinita? He aquí de nuevo una situación a la que nos podemos aproximar cuanto queramos, pero sin llegar nunca a ella. La probabilidad que los dos taquiones tengan exactamente la misma energía y choquen exactamente de frente es despreciable.

Dicho con otras palabras, en el universo de taquiones las velocidades podrían acercarse al infinito pero nunca alcanzarlo; y en ese caso no hay que preocuparse por las paradojas que el infinito siempre parece plantear.
Extraido del libro: "Cien preguntas básicas sobre la ciencia" de Isaac Asimov 
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