La esposa del faraón Tutankhamon pudo ser la madre del pueblo escoces, según sostiene el escritor Ralph Ellis en su libro: Scota, la Reina egipcia de los escoceses. Diversos textos mediavales, como la Declaración de Arbroath, de 1320, o la historia escocesa Scotichronicon, de 1440, fijaban el origen de la nación escocesa en una familia real procedente de Egipto que abandono su país después de un levantamiento y, tras navegar por el Mediterráneo, se estableció en España.
Desde las costas gallegas los reyes exiliados prosiguieron su camino hasta Irlanda primero y después hasta la costa oriental de Escocia, donde después de derrotar a los habitantes autóctonos, los pictos, establecieron las bases del pueblo escoces. Esta historia considerada por la mayoría de los historiadores como simple leyenda, habla de la reina egipcia Scota, de la que deriva el nombre de Escocia, de su esposo el rey griego Gaythelos -de ahí gaélico-, y de su hijo Hiber, que seria la raíz de Hibernia.
Sin embargo, Ellis ha rastreado las fuentes de estas leyendas, encontrando sus orígenes en un historiador del siglo octavo llamado Nennius, que a su vez se habría basado en otro cronista greco-egipcio llamado Manethon, del siglo cuarto.
Según especula Ellis, la reina Ankhesenamun, hija de Akhenaton y Nefertiti, después de enviudar de Tutankhamon se habría casado con otro faraón, poco conocido, posiblemente el padre de su difunto marido, que después de un breve gobierno fue forzado al destierro por una revuelta religiosa.
Desde las costas gallegas los reyes exiliados prosiguieron su camino hasta Irlanda primero y después hasta la costa oriental de Escocia, donde después de derrotar a los habitantes autóctonos, los pictos, establecieron las bases del pueblo escoces. Esta historia considerada por la mayoría de los historiadores como simple leyenda, habla de la reina egipcia Scota, de la que deriva el nombre de Escocia, de su esposo el rey griego Gaythelos -de ahí gaélico-, y de su hijo Hiber, que seria la raíz de Hibernia.
Sin embargo, Ellis ha rastreado las fuentes de estas leyendas, encontrando sus orígenes en un historiador del siglo octavo llamado Nennius, que a su vez se habría basado en otro cronista greco-egipcio llamado Manethon, del siglo cuarto.
Según especula Ellis, la reina Ankhesenamun, hija de Akhenaton y Nefertiti, después de enviudar de Tutankhamon se habría casado con otro faraón, poco conocido, posiblemente el padre de su difunto marido, que después de un breve gobierno fue forzado al destierro por una revuelta religiosa.

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