Mas de dos décadas después de haber iniciado sus investigaciones, hacia las que se encamino partiendo de una situación profesional (trabaja en una empresa de construcción aeroespacial) que le proporcionaba una serie de conocimientos científicos aptos para aplicarlos a la "piramidologia", Christopher Dunn publico en 1998 el libro La Central Giza, editado en nuestro país en el año 2000, bajo el titulo Tecnologías del Antiguo Egipto (Urano) para resucitar viejos argumentos e incógnitas sobre la impresionante Gran Pirámide de Gizeh a los que pretende dar respuesta.
Las premisas de las que parte Dunn son las que propone el razonamiento lógico. A saber: si bien las pirámides son fruto de una cultura que rendía culto a la vida después de la muerte, estas construcciones no son tumbas, ya que jamas se han encontrado momias ni restos humanos en su interior. Entonces, ¿que finalidad tuvieron?
El autor explica que "los objetos de granito hallados en Egipto apuntan a métodos de fabricacion que implican el uso de aparatos como tornos, fresadoras, taladradoras ultrasónicas y sierras de alta velocidad". O dicho de otro modo: los egipcios emplearon tecnologías que incluso hoy serian avanzados métodos de construcción.
No resucita Dunn aquellos argumentos propios de la era de la eclosión de la egiptología de acuerdo a los cuales seres de otros mundos hicieron el trabajo por los egipcios. Seria ridículo plantear algo así, tras los descubrimientos de las tumbas de muchos de quienes participaron en la edificación del monumento. Sin embargo, si plantea que la Gran Pirámide es una central de energía alimentada por la fuerza sísmica y telúrica capaz de generar grandes dosis energéticas. Se basa en complejas mediciones efectuadas con equipos tecnologicos que Dunn introdujo en los pasillos y cámaras de la milenaria construcción, gracias a los cuales pudo medir determinadas anomalías geomagnéticas que se producen en el interior capaces de afectar a la mente y la materia, Dunn afirma que la pirámide de Keops es una planta generadora y la Cámara del Rey, su centro energético.
Mas datos: www.gizapower.com
Las premisas de las que parte Dunn son las que propone el razonamiento lógico. A saber: si bien las pirámides son fruto de una cultura que rendía culto a la vida después de la muerte, estas construcciones no son tumbas, ya que jamas se han encontrado momias ni restos humanos en su interior. Entonces, ¿que finalidad tuvieron?
El autor explica que "los objetos de granito hallados en Egipto apuntan a métodos de fabricacion que implican el uso de aparatos como tornos, fresadoras, taladradoras ultrasónicas y sierras de alta velocidad". O dicho de otro modo: los egipcios emplearon tecnologías que incluso hoy serian avanzados métodos de construcción.
No resucita Dunn aquellos argumentos propios de la era de la eclosión de la egiptología de acuerdo a los cuales seres de otros mundos hicieron el trabajo por los egipcios. Seria ridículo plantear algo así, tras los descubrimientos de las tumbas de muchos de quienes participaron en la edificación del monumento. Sin embargo, si plantea que la Gran Pirámide es una central de energía alimentada por la fuerza sísmica y telúrica capaz de generar grandes dosis energéticas. Se basa en complejas mediciones efectuadas con equipos tecnologicos que Dunn introdujo en los pasillos y cámaras de la milenaria construcción, gracias a los cuales pudo medir determinadas anomalías geomagnéticas que se producen en el interior capaces de afectar a la mente y la materia, Dunn afirma que la pirámide de Keops es una planta generadora y la Cámara del Rey, su centro energético.
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