Este es el principal motivo por el que se cree que esta elevación, situada a unos 1.500 km de las costas de Brasil, podría tratarse de un continente "hundido en la época en que Sudamerica se separo de África".
El hallazgo se produjo durante una expedición encabezada por científicos de Brasil y Japón al fondo del Atlántico Sur, para la que se utilizo el único submarino tripulado del mundo capaz de descender a 6.500 metros de profundidad. Precisamente ahí abajo obtuvo muestras de granito, una roca de tipo continental y no volcánico, lo que ha levantado serias sospechas de que podría tratarse de un continente perdido.

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