sábado, 1 de junio de 2013

Viktor Schauberger Pionero de la Antigravitacion

Sus experimentos sobre antigravitacion despertaron el interés tanto de Hitler como de los aliados. De hecho, muchos de los "platillos volantes" avistados después de la Segunda Guerra Mundial podrían haber sido prototipos militares basados en sus inventos. Pero además Viktor Schauberger fue uno de los primeros científicos que predijo, hace ya 70 años, la crisis medioambiental que hoy padecemos.

Entre las grandes mentes científicas acalladas por los intereses políticos imperantes en cada época, se encuentra la de un verdadero genio que plasmo en sus inventos la ingeniería de la misma Naturaleza. Hablamos de Viktor Schauberger, nacido en Ulrischsberg, Austria, en 1885, en el seno de una familia dedicada al cuidado de los bosques. Así, Schauberger creció y desarrollo una sensibilidad especial hacia el entorno natural, el laboratorio mas perfecto e impoluto que podía imaginar. Fue de este modo como se percato de la existencia de energías antigravitacionales.

Parece ser que en un día de invierno se disponía a cruzar un caudaloso arroyo cuando ante sus ojos una trucha salto contracorriente, sumergiendose de nuevo aguas arriba. La sorpresa de Schauberger ante este movimiento contrario a las leyes conocidas se convirtió en una serie de preguntas. ¿Como llego la trucha a un lugar al que solo se accede tras salvar una cascada con un desnivel de 60 metros? ¿Como podía un pez  mantenerse quieto solo moviendo ligeramente las aletas de la cola? ¿Que fuerzas le permitían superar el peso de su cuerpo y del agua?

El interés de Hitler
Después de una propuesta de Schauberger para descontaminar los ríos Danubio y Rin en 1932, Adolf Hitler empezó a interesarse por sus proyectos, invitándole a Berlin. Durante los 90 minutos que duro la reunión -en la que también estuvo presente Max Planck-, Schauberger explico al Fuhrer la acción destructiva de la tecnología. Tras su exposición, el Fuhrer consulto con Planck y este le contesto, ante el asombro de su colega, que la ciencia no tenia ninguna relación con la Naturaleza. Aunque en principio Hitler parecía propicio a la ideas de Schauberger, la contestación que este dio a Planck diciéndole que el Reich de los Mil años no duraría ni diez si se seguía destruyendo el suelo alemán con una tecnología barbara, hizo que le echara del despacho.

Este comentario le costo caro, porque cuando Alemania se anexiono Austria, Schauberger casi pierde la vida a manos de los nazis. En 1943 es arrestado y declarado apto para servir al Tercer Reich. Obligado a pertenecer a la Waffen-SS, bajo el control de Heinrich Himmler, quien le presiono para que investigara sobre una nueva arma secreta, Schauberger consiguió que su equipo tuviera unas condiciones dignas de vida.

Trabajando para el Tercer Reich
Bajo su dirección se construyeron dos maquinas, el Prototipo A y el Prototipo B. Ambas funcionaban con las fuerzas densificantes de la "implosión", mucho mas potentes que las de la "explosión". Según una entrevista realizada a un ex piloto de la Luftwaffe durante el rodaje del vídeo Occult secrets of the Third Reich (Secretos ocultos del Tercer Reich), el 19 de febrero de 1945 se lanzo una nave del Prototipo A en Praga, que alcanzo una altura de 15.000 metros en 3 minutos y llego a desplazarse horizontalmente a velocidades por encima de los 2.200 km/hora. De ser cierta esta información, ello explicaría el gran interés que tuvieron los aliados -sobre todo los norteamericanos- en traerse a Schauberger y a su hijo a Estados Unidos tras la guerra. Cuando finalizo la contienda, los aliados confiscaron la información secreta de los nazis, mucha de la cual aun no ha sido desclasificada. Tampoco quedan rastros de las patentes que se supone Schauberger solicito durante la Segunda Guerra Mundial.

Los motores "trucha"
La facilidad de estos animales para nadar contracorriente siempre llamo la atención de Schauberger. Parece ser que este descubrió este "secreto" al darse cuenta de que se podía superar la gravedad sin la aplicación de calor, mediante la destrucción de combustibles contaminantes o el uso de la peligrosa energía nuclear. Su motor "trucha" incorporaría el secreto de estos peces e inicialmente se propuso para un submarino biotecnologico que viajaría a mas de 60 nudos por hora bajo el agua con una turbulencia mínima.

Básicamente, la propulsión correría a cargo de una turbina a chorro, movida por un motor eléctrico, que traería agua de proa y la lanzaría hacia atrás a gran velocidad mediante unos canales especialmente diseñados para imitar el flujo del agua en un río con su correspondiente gradiente de temperatura. Otra aplicación de este motor "trucha", con modificaciones, seria la utilizada para los Prototipos A y B, precursores del platillo volante sobre Praga.

Según el británico Callum Coats, autor de Living Energies, una biografía sobre Schauberger, el objeto de estos prototipos era investigar la generación de la energía libre y verificar las teorías del inventor sobre el vuelo antigravitacional. Mientras el primer caso exigía que la parte superior aerodinámica fuese fijada permanentemente a la base, el segundo requería su colocación a un acoplamiento de desembrage rápido, para permitir su ascenso una vez que se lograra el auto-giro y la producción de la fuerza de levitación.

Para iniciar el proceso energético se empleaba un motor eléctrico pequeño de alta velocidad, capaz de generar entre 10.000 y 20.000 rpm. A pesar de sus reducidas dimensiones (65 cms. de diámetro), estos prototipos generaban una fuerza levitacional de tal magnitud que al encenderlos en cierta ocasión, aprovechando la ausencia de Schauberger, se rompieron los seis pernos de 1/4" que fijaban la maquina a la mesa de trabajo. Una vez libre, el aparato ascendió a gran velocidad, estrellándose sobre el techo del hangar.

Según los cálculos realizados después de este incidente, se averiguo que un disco de solo 20 cms. de diámetro con una velocidad de giro de 20.000 rpm. podría generar la fuerza suficiente para levantar un peso de 228 toneladas hasta una altura indefinida. Si este calculo estuviera bien hecho, seria razonable pensar que muchos "platillos volantes" avistados en distintas partes del mundo después de la Segunda Guerra Mundial no fueron otra cosa que prototipos militares basados en la tecnología "schaubergiana".

Platillos volantes norteamericanos
Poco antes de su muerte, Viktor Schauberger fue invitado por los norteamericanos, que parecían interesados en los motores de implosión que había desarrollado en Manthausen. En aquel momento estaba muy decepcionado con el comportamiento de los europeos por el tratamiento que había recibido. En una conversación con Aloys Kodaly, editor de la revista alemana Implosion, que publicaba todas sus teorías, Schauberger dijo con cierta amargura que un consorcio de aviación norteamericano le había ofrecido 3,5 millones de dolares por algo que los europeos habían rechazado.

Lo que no podía saber Schauberger es que nada bueno iba a resultar de sus tratos con los norteamericanos. El científico, por entonces muy delicado de salud, fue obligado a firmar un contrato que prohibía tanto a el como a su hijo Walter seguir trabajando en sus inventos o hablar de ellos durante el resto de su vida. De hecho, el proyecto sobre implosión fue declarado altamente confidencial y de la exclusiva incumbencia de Estados Unidos. Unos días después de firmar esta autentica "sentencia de muerte" científica, Schauberger fallecía, rechazado por la comunidad científica.

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