Benno Jacobs, un ciudadano de la localidad africana de Bloemfontein, puede presumir ante sus amistades de haber nacido dos veces, o de tener un ángel de la guardia que no le deja ni a sol ni a sombra. ¿Porque? Pues por haber sobrevivido a una caída desde mas de mil metros de altura.
Resulta que Jacobs acudió con un cuñado y un amigo a un club que enseñaba a tirarse en paracaídas. Dos días después, se prepararon para su primer salto. Jacobs fue el ultimo en saltar, pero el primero en aterrizar. Las cuerdas de su paracaídas se enredaron, solo pudo abrirse en una tercera parte, pero en menos de un minuto se encontró en tierra.
A pesar de la gravedad de la caída, Jacobs salio ileso, con apenas unos rasguños en su cara y un poco de sangre en su nariz.
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