Algunos de los seres mas diminutos podrían ser los responsables de buena parte del control del tiempo atmosférico, según un sorprendente descubrimiento científico. Diversos tipos de bacterias que habitualmente viven en las nubes, a miles de metros de altura, son capaces de producir una proteína con una forma similar a la de un cristal de hielo, lo que les permite que puedan provocar el crecimiento de las nubes, y de esta forma influir en el clima de la Tierra.
Según el científico Bruce Moffet, responsable de la investigación que ha descubierto sobre nuestras cabezas un complejo ecosistema de microbios que desarrollan todo o la mayor parte de su ciclo vital suspendidos en el aire a gran altura, las ventajas para estos organismos podrían estar en el control de la lluvia, para favorecer el crecimiento de las plantas de las que dependen, y en el empleo de las nubes como sistemas de transporte por todo el planeta.
Las tormentas de arena o el humo de los incendios forestales serian las principales vías por las que alcanzarían la atmósfera las bacterias, virus y esporas de hongos.
Según el científico Bruce Moffet, responsable de la investigación que ha descubierto sobre nuestras cabezas un complejo ecosistema de microbios que desarrollan todo o la mayor parte de su ciclo vital suspendidos en el aire a gran altura, las ventajas para estos organismos podrían estar en el control de la lluvia, para favorecer el crecimiento de las plantas de las que dependen, y en el empleo de las nubes como sistemas de transporte por todo el planeta.
Las tormentas de arena o el humo de los incendios forestales serian las principales vías por las que alcanzarían la atmósfera las bacterias, virus y esporas de hongos.

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