El profesor alemán Peter Mandel lleva mas de tres décadas practicando y enseñando una particular visión de la Medicina, la esogética, que pretende unir las tradiciones esotéricas clásicas con los últimos descubrimientos de las energías que se interrelacionan con los seres vivos.
Una Medicina que considera que las enfermedades se producen cuando hay una perdida de información en el organismo y aparecen desequilibrios energéticos, y que la forma de recuperar la salud es conseguir que esa información vuelva a las células del cuerpo.
Los modos de conseguir que el cuerpo recupere esa información para autorregularse son muy numerosos. Mandel utiliza casi doscientas técnicas diferentes, si bien la mas conocida y de uso general es la Colorpuntura, esto es, la aplicación de luces de colores en determinados puntos del organismo -muchos de los cuales coinciden con los de la acupuntura clásica- que tienen la propiedad de ofrecer la información que el cuerpo necesita. "El color no es la causa de la mejora, sino solo un medio para proporcionar al organismo la energía que contiene la información necesaria para que se vuelva a autorregular", declara Mandel.
La influencia del color sobre el organismo humano no es algo nuevo. Desde siempre se ha sabido que los colores influyen de alguna manera sobre el cuerpo, e incluso el propio Wolfgang Goethe escribió un tratado sobre colores que todavía es utilizado en las modernas terapias de color. La novedad es que en este caso no se considera que la energía de los colores sea la que influye en el organismo, sino que es la información que lleva esa energía la que "reprograma" el funcionamiento de las células.
Pero, ¿como puede influir una luz de color en unas células? Porque las células no tienen ojos que puedan ver el color...¿O si? Ya en los años veinte, el biólogo Alexander Gurwitsch descubrió algo que el llamo "radiación mitogénica", al observar que las raíces de una cebolla se dividían mas rápidamente si estaban próximas a las raíces de otra cebolla, una radiación que recientemente se ha demostrado que es simplemente luz. Han sido los trabajos del físico alemán Fritz-Alberp Popp, creador de la teoría de los biofotones, los que han demostrado que la comunicacion entre células que se encuentran separadas físicamente se realiza a través de la luz. Los fotones son el tam-tam con el que se comunican las células, por tanto, la luz, las diferentes longitudes de onda que forman los colores, son un medio de comunicacion que nos permite "hablar" directamente a las células.
En su sistema de terapias, Mandel ha sido ecléctico, tomando de diversas fuentes lo que le ha parecido que podía funcionar, sin importarle demasiado su origen o filosofía. Así, ha adoptado, por ejemplo, la clasificación clásica de los colores en calientes -rojo, naranja y amarillo-, con una función estimulante, yang o positiva, y los fríos -verde, azul y violeta-, con una acción calmante y características yin o negativas.
También encontró que la aplicación de estos colores se debía realizar preferentemente en los puntos clásicos de la acupuntura. ¿Simple casualidad? Es posible que no sea así, pues un trabajo realizado en 1989 en el Instituto para Medicina Clínica y Experimental en Novosibirsk, (Rusia), por el equipo del profesor Kaznachejew, encontró que en el cuerpo humano hay una serie de canales que transmiten los impulsos luminosos, y unos puntos capaces de distribuir la luz hacia otros del mismo canal, tal como se demostró mediante multiplicadores fotoeléctricos muy sensibles. Y, curiosamente, esos canales por los que se transmite la luz a lo largo de todo el cuerpo coinciden con los meridianos descritos por la medicina tradicional china.
Según la Colorpuntura, la aplicación de unas luces de colores sobre la piel se traslada al interior del organismo a través de estos canales, actuando en los lugares del cuerpo donde hay una deficiencia vibratoria. "Lo importante es estimular el punto en el que hay un bloqueo, donde no fluye la información -afirma Mandel-. Sin embargo, hay que saber donde esta el problema y es aquí donde actúa la fotografía Kirlian. De esta manera, una vez que se sabe donde se encuentra la deficiencia, podemos enviar una información precisa a ese punto para que se desbloquee y pueda funcionar con normalidad como si hubiese que deshacer un nudo para que el cuerpo vuelva a trabajar con normalidad".
Una Medicina que considera que las enfermedades se producen cuando hay una perdida de información en el organismo y aparecen desequilibrios energéticos, y que la forma de recuperar la salud es conseguir que esa información vuelva a las células del cuerpo.
Los modos de conseguir que el cuerpo recupere esa información para autorregularse son muy numerosos. Mandel utiliza casi doscientas técnicas diferentes, si bien la mas conocida y de uso general es la Colorpuntura, esto es, la aplicación de luces de colores en determinados puntos del organismo -muchos de los cuales coinciden con los de la acupuntura clásica- que tienen la propiedad de ofrecer la información que el cuerpo necesita. "El color no es la causa de la mejora, sino solo un medio para proporcionar al organismo la energía que contiene la información necesaria para que se vuelva a autorregular", declara Mandel.
La influencia del color sobre el organismo humano no es algo nuevo. Desde siempre se ha sabido que los colores influyen de alguna manera sobre el cuerpo, e incluso el propio Wolfgang Goethe escribió un tratado sobre colores que todavía es utilizado en las modernas terapias de color. La novedad es que en este caso no se considera que la energía de los colores sea la que influye en el organismo, sino que es la información que lleva esa energía la que "reprograma" el funcionamiento de las células.
Pero, ¿como puede influir una luz de color en unas células? Porque las células no tienen ojos que puedan ver el color...¿O si? Ya en los años veinte, el biólogo Alexander Gurwitsch descubrió algo que el llamo "radiación mitogénica", al observar que las raíces de una cebolla se dividían mas rápidamente si estaban próximas a las raíces de otra cebolla, una radiación que recientemente se ha demostrado que es simplemente luz. Han sido los trabajos del físico alemán Fritz-Alberp Popp, creador de la teoría de los biofotones, los que han demostrado que la comunicacion entre células que se encuentran separadas físicamente se realiza a través de la luz. Los fotones son el tam-tam con el que se comunican las células, por tanto, la luz, las diferentes longitudes de onda que forman los colores, son un medio de comunicacion que nos permite "hablar" directamente a las células.
En su sistema de terapias, Mandel ha sido ecléctico, tomando de diversas fuentes lo que le ha parecido que podía funcionar, sin importarle demasiado su origen o filosofía. Así, ha adoptado, por ejemplo, la clasificación clásica de los colores en calientes -rojo, naranja y amarillo-, con una función estimulante, yang o positiva, y los fríos -verde, azul y violeta-, con una acción calmante y características yin o negativas.
También encontró que la aplicación de estos colores se debía realizar preferentemente en los puntos clásicos de la acupuntura. ¿Simple casualidad? Es posible que no sea así, pues un trabajo realizado en 1989 en el Instituto para Medicina Clínica y Experimental en Novosibirsk, (Rusia), por el equipo del profesor Kaznachejew, encontró que en el cuerpo humano hay una serie de canales que transmiten los impulsos luminosos, y unos puntos capaces de distribuir la luz hacia otros del mismo canal, tal como se demostró mediante multiplicadores fotoeléctricos muy sensibles. Y, curiosamente, esos canales por los que se transmite la luz a lo largo de todo el cuerpo coinciden con los meridianos descritos por la medicina tradicional china.
Según la Colorpuntura, la aplicación de unas luces de colores sobre la piel se traslada al interior del organismo a través de estos canales, actuando en los lugares del cuerpo donde hay una deficiencia vibratoria. "Lo importante es estimular el punto en el que hay un bloqueo, donde no fluye la información -afirma Mandel-. Sin embargo, hay que saber donde esta el problema y es aquí donde actúa la fotografía Kirlian. De esta manera, una vez que se sabe donde se encuentra la deficiencia, podemos enviar una información precisa a ese punto para que se desbloquee y pueda funcionar con normalidad como si hubiese que deshacer un nudo para que el cuerpo vuelva a trabajar con normalidad".

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