domingo, 14 de octubre de 2012

¿Un Mapa de Marte en la Biblioteca de Alejandria?

La Biblioteca de Alejandría fue una de las bibliotecas mas completas del mundo antiguo. Fundada en el 297 a.C. por Demetrio de Falera, bajo el patrocinio del faraón Ptolomeo I, reunió en poco tiempo 900 mil volúmenes de pergaminos, papiros y grabados sobre las mas variadas materias y procedencias.

El faraón Evergeta II ordeno, por ejemplo, que cualquier libro que llegara a Egipto tenia que ser depositado en esta biblioteca, donde se realizaría una copia para su propietario mientras el original permanecería guardado allí.

Pronto adquirió fama al poseer libros secretos que proporcionaban un poder ilimitado. Había curiosos manuscritos hindús sobre medicina, escritos chinos sobre alquimia, conocimientos nigromantes del antiguo Egipto, documentos fenicios sobre magia...

Podrían consultarse obras alucinantes, como la obra completa de Manethón, historiador egipcio contemporáneo a la creación de la biblioteca que investigo los restos de la civilizacion faraónica y que, en su calidad de sacerdote, tuvo acceso a muchas tradiciones y secretos.

Pues bien, según publico la revista norteamericana Fate en su edición de marzo de 2003, antes de la destrucción de la biblioteca muchos de sus manuscritos fueron a parar al Tibet, la India e, incluso, Armenia.

Según el historiador Lazar Papetsi, existió en este país, concretamente en la ciudad de Echmiadzin, un deposito de documentos de particular importancia. El 17 de diciembre de 1929  buena parte de aquellos manuscritos fueron trasladados a Moscu por un oficial de la policía secreta -el NKVD (Narodyn Komissariat Vnutrennikh Del)- llamado Victor Arutunyan que se hallaba en el país infiltrado como historiador.

Y al parecer, Arutunyan poseía un diario que le ayudo a localizar un sorprendente mapa de la superficie de Marte. El documento daba detalles incluso de uno de los satélites de Marte mucho antes de que fuera descubierto oficialmente, nos referimos a Fobos, que fue observado por primera vez en 1877.

Sorprendido por su descubrimiento cogió el mapa y lo escondió. Su intención era llevarlo a la universidad para su análisis y devolverlo a la biblioteca. Estaba escrito en latín pero, aparentamente, era una traducción del egipcio antiguo. Cabe preguntarse entonces ¿quien poseía en la antiguedad la capacidad de observar planetas con precisión sin la ayuda de telescopios?

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