Las propiedades terapéuticas del agua han sido apreciadas en todas las culturas del mundo. Actualmente, la hidroterapia disfruta de gran popularidad, pues cada vez mas personas la utilizan para revitalizar y restaurar su salud.
La hidroterapia es una de las técnicas milenarias mas conocidas y apreciadas. Asirios, chinos, egipcios, griegos, hebreos, hindúes y persas utilizaban el agua para tratar toda clase de enfermedades. En la antigua Grecia, los templos dedicados al dios de la medicina, Asclepios, se construían junto a manantiales de aguas calientes, mientras que en las ciudades romanas había baños paro todos los ciudadanos.
Las propiedades disolventes del agua explican su eficacia en la mayoría de los tratamientos de hidroterapia, ya sean internos o externos. En los escritos de Hipócrates se encuentran algunas de las primeras máximas sobre el empleo terapéutico del liquido elemento, pues posee dos propiedades únicas para curar: almacena y trasmite calor. De hecho, el agua absorbe mas calor por peso que ninguna otra sustancia: casi el doble que el alcohol o la parafina, 10 veces mas que el cobre o el hierro y 30 veces mas que el plomo o el oro. También es buena conductora del calor.
El agua fría es estimulante y hace que los vasos sanguíneos superficiales se contraigan, restringiendo así el flujo de sangre e inhibiendo las reacciones bioquímicas que favorecen las inflamaciones. Por el contrario, la caliente relaja y dilata los vasos sanguíneos, bajando así la presión arterial, aumentando el riego de la piel y los músculos y aliviando la rigidez. Los citados procesos fortalecen el sistema inmunologico y ayudan a eliminar toxinas de los tejidos. El primer empleo medico de la hidroterapia lo llevo a cabo Vincent Priessnitz a principios del siglo XIX en el balneario austriaco de Grafenburg, pero el pionero en este campo fue el monje bávaro Sebastian Kneipp, considerado padre de la hidroterapia. Kneipp opinaba que la enfermedad podía curarse utilizando agua para eliminar las toxinas del organismo.
En muchas ciudades del mundo ricas en manantiales de aguas calientes y mineralizadas, la practica de tomar las aguas no solo ha permanecido viva hasta nuestros días, sino que los tratamientos con hidroterapia se han popularizado cada vez mas. Los científicos también han experimentado un creciente interés en la capacidad de la temperatura del agua para afectar los tejidos, así como en sus propiedades estimulantes y vigorizantes. Un estudio publicado en 1986 en el British Medical Journal concluía que los baños de asiento servían para curar fisuras anales, mientras que investigaciones estadounidenses de 1991 demostraron que la hidroterapia resultaba eficaz para las varices. En 1995 otros estudios concluyeron que los masajes con chorros de agua caliente por debajo del agua repercutían favorablemente en la actuación de los atletas.
La variedad de formas en que el agua puede aplicarse al cuerpo con fines terapéuticos es casi ilimitada. Para que los tratamientos sean eficaces es preciso saber como aplicarlos y hacerlo de forma eficaz. Estos tratamientos pueden llevarse a cabo en balnearios o centros especializados, pero algunos pueden aplicarse en casa con un equipo relativamente económico y sencillo.
La hidroterapia es una de las técnicas milenarias mas conocidas y apreciadas. Asirios, chinos, egipcios, griegos, hebreos, hindúes y persas utilizaban el agua para tratar toda clase de enfermedades. En la antigua Grecia, los templos dedicados al dios de la medicina, Asclepios, se construían junto a manantiales de aguas calientes, mientras que en las ciudades romanas había baños paro todos los ciudadanos.
Las propiedades disolventes del agua explican su eficacia en la mayoría de los tratamientos de hidroterapia, ya sean internos o externos. En los escritos de Hipócrates se encuentran algunas de las primeras máximas sobre el empleo terapéutico del liquido elemento, pues posee dos propiedades únicas para curar: almacena y trasmite calor. De hecho, el agua absorbe mas calor por peso que ninguna otra sustancia: casi el doble que el alcohol o la parafina, 10 veces mas que el cobre o el hierro y 30 veces mas que el plomo o el oro. También es buena conductora del calor.
El agua fría es estimulante y hace que los vasos sanguíneos superficiales se contraigan, restringiendo así el flujo de sangre e inhibiendo las reacciones bioquímicas que favorecen las inflamaciones. Por el contrario, la caliente relaja y dilata los vasos sanguíneos, bajando así la presión arterial, aumentando el riego de la piel y los músculos y aliviando la rigidez. Los citados procesos fortalecen el sistema inmunologico y ayudan a eliminar toxinas de los tejidos. El primer empleo medico de la hidroterapia lo llevo a cabo Vincent Priessnitz a principios del siglo XIX en el balneario austriaco de Grafenburg, pero el pionero en este campo fue el monje bávaro Sebastian Kneipp, considerado padre de la hidroterapia. Kneipp opinaba que la enfermedad podía curarse utilizando agua para eliminar las toxinas del organismo.
En muchas ciudades del mundo ricas en manantiales de aguas calientes y mineralizadas, la practica de tomar las aguas no solo ha permanecido viva hasta nuestros días, sino que los tratamientos con hidroterapia se han popularizado cada vez mas. Los científicos también han experimentado un creciente interés en la capacidad de la temperatura del agua para afectar los tejidos, así como en sus propiedades estimulantes y vigorizantes. Un estudio publicado en 1986 en el British Medical Journal concluía que los baños de asiento servían para curar fisuras anales, mientras que investigaciones estadounidenses de 1991 demostraron que la hidroterapia resultaba eficaz para las varices. En 1995 otros estudios concluyeron que los masajes con chorros de agua caliente por debajo del agua repercutían favorablemente en la actuación de los atletas.
La variedad de formas en que el agua puede aplicarse al cuerpo con fines terapéuticos es casi ilimitada. Para que los tratamientos sean eficaces es preciso saber como aplicarlos y hacerlo de forma eficaz. Estos tratamientos pueden llevarse a cabo en balnearios o centros especializados, pero algunos pueden aplicarse en casa con un equipo relativamente económico y sencillo.
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