"Existe un aumento transitorio del riesgo de padecer un infarto después de un brote de ira", asegura Elizabeth Mostofsky, experta de la unidad de Investigación Epidemiologica Cardiovascular de la Facultad de Medicina de Harvard (EE.UU.).
Y es que los brotes de rabia mas intensos multiplican hasta por cuatro las posibilidades de sufrir un ataque al corazón, mientras que un enojo mas leve las duplica. Así lo señala un estudio realizado con 3.886 pacientes que han experimentado uno de estos episodios, y que sugiere que -además de la alimentación, el estilo de vida, el ejercicio y el uso de medicamentos- la ira es determinante para que se produzca un ataque.
Un total de 1.484 participantes tuvieron brotes de ira durante el año previo a protagonizar un ataque de corazón, y en 110 casos, el enojo había ocurrido dos horas antes del infarto.
Una investigación realizada también en la Universidad de Harvard, revela que la capacidad pulmonar es menor y se deteriora con mayor rapidez en las personas mas irascibles.
Y es que los brotes de rabia mas intensos multiplican hasta por cuatro las posibilidades de sufrir un ataque al corazón, mientras que un enojo mas leve las duplica. Así lo señala un estudio realizado con 3.886 pacientes que han experimentado uno de estos episodios, y que sugiere que -además de la alimentación, el estilo de vida, el ejercicio y el uso de medicamentos- la ira es determinante para que se produzca un ataque.
Un total de 1.484 participantes tuvieron brotes de ira durante el año previo a protagonizar un ataque de corazón, y en 110 casos, el enojo había ocurrido dos horas antes del infarto.
Una investigación realizada también en la Universidad de Harvard, revela que la capacidad pulmonar es menor y se deteriora con mayor rapidez en las personas mas irascibles.

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