Uno de los problemas que mas controversia ha levantado en el seno de la comunidad científica astronómica.
Nos estamos refiriendo a los diferentes testimonios antiguos sobre la variación de color de Sirio. Percibida hoy como una estrella de color blanco azulado, pudo haber tenido color rojizo hace dos mil años.
El astrónomo y geógrafo alejandrino Claudio Ptolomeo (100-178 d.C.) escribió una serie de obras astronómicas que no fueron superadas hasta el nacimiento de los científicos renacentistas en el siglo XVI. Pues bien, Ptolomeo, en el libro octavo de su Almagesto, que contiene un catalogo estelar, declara sobre Sirio: "La estrella en la boca (de la constelación del Can Mayor), que es muy brillante, se llama 'Can' y es de color rojizo".
Esta afirmación que puede comprobarse con otros testimonios de la Antiguedad como los de Cicerón (106-43 a.C.) u Horacio (65-8 a.C.), quien habla de "la roja canícula", sigue desconcertando a los modernos astrónomos. Incluso Séneca (55 a.C.-39 d.C.) llego a decir que el color rojizo de Sirio era mucho mas intenso que el de Marte.
Entonces, he aquí la irritante cuestión que muchas veces pasa desapercibida, ¿como es posible que la estrella Sirio haya cambiado de color en apenas diecisiete siglos?
El astrónomo griego Hefestio, cuya obra data del siglo IV de nuestra Era, menciona un hecho singular. Dependiendo del color que tuviera la estrella Sirio los antiguos egipcios podían predecir buenos tiempos, si se veía blanca y brillante, o guerras y desgracias si por el contrario aparecía roja sobre el horizonte.
Las teorías tradicionales sobre la evolución de las estrellas no cuadran con el enigma planteado por Sirio. La evolución de una estrella depende de su masa. Las mas pequeñas, llamadas protoestrellas, con una masa inferior a 0,06 veces la del Sol, no podrán alcanzar la temperatura necesaria hasta lograr la reacción nuclear que las haga aumentar.
Las que alcanzan hasta 1,6 veces la masa del Sol permanecen en un estadio inicial hasta diez mil millones de años. Una vez consumido todo el hidrógeno, el núcleo se contrae y la estrella aumenta su temperatura a cien millones de grados. En este paso, el helio comienza la fusión nuclear y la estrella crece hasta convertirse en una gigante roja. Finalmente, la estrella expele las capas superficiales formando nebulosas planetarias y su núcleo se contrae hasta formar una enana blanca.
Cuanto mayor sea la estrella, este proceso se sucede mas aprisa. En cualquier caso, la estrella Sirio no pudo haber cambiado de color, según esta teoría, en poco mas de 1.500 años.
Nos estamos refiriendo a los diferentes testimonios antiguos sobre la variación de color de Sirio. Percibida hoy como una estrella de color blanco azulado, pudo haber tenido color rojizo hace dos mil años.
El astrónomo y geógrafo alejandrino Claudio Ptolomeo (100-178 d.C.) escribió una serie de obras astronómicas que no fueron superadas hasta el nacimiento de los científicos renacentistas en el siglo XVI. Pues bien, Ptolomeo, en el libro octavo de su Almagesto, que contiene un catalogo estelar, declara sobre Sirio: "La estrella en la boca (de la constelación del Can Mayor), que es muy brillante, se llama 'Can' y es de color rojizo".
Esta afirmación que puede comprobarse con otros testimonios de la Antiguedad como los de Cicerón (106-43 a.C.) u Horacio (65-8 a.C.), quien habla de "la roja canícula", sigue desconcertando a los modernos astrónomos. Incluso Séneca (55 a.C.-39 d.C.) llego a decir que el color rojizo de Sirio era mucho mas intenso que el de Marte.
Entonces, he aquí la irritante cuestión que muchas veces pasa desapercibida, ¿como es posible que la estrella Sirio haya cambiado de color en apenas diecisiete siglos?
El astrónomo griego Hefestio, cuya obra data del siglo IV de nuestra Era, menciona un hecho singular. Dependiendo del color que tuviera la estrella Sirio los antiguos egipcios podían predecir buenos tiempos, si se veía blanca y brillante, o guerras y desgracias si por el contrario aparecía roja sobre el horizonte.
Las teorías tradicionales sobre la evolución de las estrellas no cuadran con el enigma planteado por Sirio. La evolución de una estrella depende de su masa. Las mas pequeñas, llamadas protoestrellas, con una masa inferior a 0,06 veces la del Sol, no podrán alcanzar la temperatura necesaria hasta lograr la reacción nuclear que las haga aumentar.
Las que alcanzan hasta 1,6 veces la masa del Sol permanecen en un estadio inicial hasta diez mil millones de años. Una vez consumido todo el hidrógeno, el núcleo se contrae y la estrella aumenta su temperatura a cien millones de grados. En este paso, el helio comienza la fusión nuclear y la estrella crece hasta convertirse en una gigante roja. Finalmente, la estrella expele las capas superficiales formando nebulosas planetarias y su núcleo se contrae hasta formar una enana blanca.
Cuanto mayor sea la estrella, este proceso se sucede mas aprisa. En cualquier caso, la estrella Sirio no pudo haber cambiado de color, según esta teoría, en poco mas de 1.500 años.

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