Así parece ponerlo de relieve una mandíbula fosilizada que podría haber pertenecido a un loro y que tiene entre 65 y 70 millones de años de antiguedad. El fósil, de 25,4 milímetros, fue descubierto a finales de los cincuenta en Wyoming, Estados Unidos, y ha sido conservado en una colección de la Universidad californiana de Berkeley.
Allí la encontró Thomas A. Stidham, quien tras realizar diversos estudios sobre ella ha llegado a la conclusión de que se trata de la mandíbula de un loro, ya que tiene la misma forma que el maxilar de estas aves. Además, -asegura- los rayos X han detectado en ella la impresión en forma de "K" característica de los loros.
Allí la encontró Thomas A. Stidham, quien tras realizar diversos estudios sobre ella ha llegado a la conclusión de que se trata de la mandíbula de un loro, ya que tiene la misma forma que el maxilar de estas aves. Además, -asegura- los rayos X han detectado en ella la impresión en forma de "K" característica de los loros.

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