El fallecido periodista e investigador estadounidense Joe Viallis estaba convencido de que el tsunami que conmociono al mundo, el 26 de diciembre de 2004, cerca de Aceh, y que arrojo un saldo de casi 230.000 victimas, fue originado por la colocación de un artefacto nuclear en la fosa de Sumatra. En ese momento nadie lo creyó, pero ahora, a la luz de nuevas informaciones, su hipótesis podría no ser tan descabellada.
Entre las teorías barajadas para explicar las anomalías observadas en los sismógrafos de la Oficina Geofísica de Yakarta (Indonesia), tras el gran terremoto, Viallis afirmo que estos gráficos tenían muchas similitudes con otros captados tras la realización de pruebas atómicas submarinas. Ahora, unos documentos desclasificados del Archivo Nacional de Nueva Zelanda, parecen darle la razón.
Dicha documentación fue hallada por el escritor e investigador neozelandés Ray Waru, quien en su libro Secrets and Treasures (Secretos y tesoros), afirma que tanto Nueva Zelanda como Estados Unidos habrían participado en una investigación conjunta (Operación Seal) para desarrollar una "bomba tsunami" capaz de anegar las ciudades costeras de sus enemigos.
Según el diario británico Daily Telegraph, entre 1944 y 1945 se hicieron explotar 3.700 bombas cerca de las costas de Nueva Caledonia y Auckland. Los resultados mostraron que la detonación secuencial de 10 bombas podría provocar un tsunami con olas de 10 metros de altura. Una de las personas que participo en dicho proyecto, según un articulo publicado en New Zealand Herald, fue el profesor Thomas Leech, de la Universidad de Auckland (Nueva Zelanda).
La idea de crear una "bomba tsunami" habría surgido antes de 1944. Al parecer, Leech iba a ser destinado al atolón Bikini (República de las Islas Marshall) como observador de las pruebas atómicas submarinas. Un colaborador de Leech, Neil Kirton, opina que el relanzamiento de la Operación Seal podría tener consecuencias devastadoras.
Entre las teorías barajadas para explicar las anomalías observadas en los sismógrafos de la Oficina Geofísica de Yakarta (Indonesia), tras el gran terremoto, Viallis afirmo que estos gráficos tenían muchas similitudes con otros captados tras la realización de pruebas atómicas submarinas. Ahora, unos documentos desclasificados del Archivo Nacional de Nueva Zelanda, parecen darle la razón.
Dicha documentación fue hallada por el escritor e investigador neozelandés Ray Waru, quien en su libro Secrets and Treasures (Secretos y tesoros), afirma que tanto Nueva Zelanda como Estados Unidos habrían participado en una investigación conjunta (Operación Seal) para desarrollar una "bomba tsunami" capaz de anegar las ciudades costeras de sus enemigos.
Según el diario británico Daily Telegraph, entre 1944 y 1945 se hicieron explotar 3.700 bombas cerca de las costas de Nueva Caledonia y Auckland. Los resultados mostraron que la detonación secuencial de 10 bombas podría provocar un tsunami con olas de 10 metros de altura. Una de las personas que participo en dicho proyecto, según un articulo publicado en New Zealand Herald, fue el profesor Thomas Leech, de la Universidad de Auckland (Nueva Zelanda).
La idea de crear una "bomba tsunami" habría surgido antes de 1944. Al parecer, Leech iba a ser destinado al atolón Bikini (República de las Islas Marshall) como observador de las pruebas atómicas submarinas. Un colaborador de Leech, Neil Kirton, opina que el relanzamiento de la Operación Seal podría tener consecuencias devastadoras.

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