jueves, 14 de marzo de 2013

La Ciencia Busca Esferas de Dyson

La ciencia busca megaestructuras extraterrestres. En la década de 1980 investigadores del Laboratorio Nacional Fermi de Chicago (EE.UU) intentaron localizar huellas de Esferas de Dyson en la cartografía en infrarrojos elaborados por el satélite IRAS. Aunque encontraron varios candidatos, ninguno de ellos resistió un análisis en profundidad.

Ajenos a todas las posibilidades anteriores tres científicos estadounidenses acaban de verse bendecidos con cuantiosos fondos para poner en marcha su propia búsqueda de vida extraterrestre. Los astrónomos Steinn Sigurdsonn y Mateo Povich estarán dirigidos por el astróbiologo Jason T. Wright, todos ellos de la Pennsylvania State University (EE.UU), en un aventurado proyecto en el que mecenazgo corre a cargo de la Fundación Jonh Templeton, a través de su programa Nuevas Fronteras para la Ciencia y la Cosmología, que supervisa la Universidad de Chicago (EE.UU).

El punto de partida es bastante mas pretencioso que el resto de escenarios barajados, ya que su objetivo es dar con esa vida a través de la localización de megaestructuras de dimensiones estelares, las llamadas Esferas de Dyson. Aunque por el momento su construcción no esta ni por asomo al alcance de nuestra ciencia y tecnología, en el plano teórico estaríamos hablando, esencialmente, de una gigantesca esfera hueca o tubular construida con algún tipo de paneles solares, que rodearía por completo a una estrella permitiendo aprovechar toda su energía. Dicha energía seria debidamente canalizada y conducida hasta el planeta constructor.

La formulación de la hipotética existencia de estas megaestructuras se la debemos al físico y matemático ingles Freeman Dyson, actualmente en el Instituto de Estudios Avanzados de Princeton (EE.UU), quien en 1960 propuso un articulo en la revista Science que toda civilizacion que sobreviva lo suficiente terminara agotando la energía de su planeta de origen. De esa forma, se vera abocada a idear una formula para aprovechar la energía de su estrella, algún tipo de maquinaria que para ser eficiente necesariamente debería ser gigantesca: la Esfera de Dyson.

Por definición, este tipo de megaestructuras, con radios similares a los de las órbitas de los planetas, son opacas y practicamente invisibles al ojo humano, en la medida en la que la estrella esta atrapada en el interior de una construcción que busca captar toda su energía. Sin embargo, la captación de esa energía solar generaría, como consecuencia del calentamiento en su interior, una cantidad proporcional de radiación infrarroja que emanaría hacia el exterior y seria susceptible de ser localizada mediante radiotelescopios, ya que brillaría mucho en el infrarrojo medio.

La Esfera de Dyson, además de como un único cuerpo solido, se ha concebido también como un denso enjambre de satélites interconectados en órbita estable alrededor de la estrella, una opción que es estimada como mucho mas factible por la mayoría de los expertos. Una tercera modalidad seria la de uno o varios anillos en órbita estática.

No es la primera vez que se propone buscar estas estructuras estelares, pero ahora el desarrollo de la tecnología actual marca la diferencia con respecto a otros intentos. Los astrónomos partidarios de la posible existencia de las Esferas de Dyson prefieren no detenerse demasiado en la complejidad que supone construir algo así. Es difícil calibrar el tiempo y el coste, los problemas de estabilidad y presión que deben resolverse, o el origen de la materia prima, que, a falta de otras propuestas, debería obtenerse posiblemente de asteroides con órbitas cercanas al planeta en cuestión.

En el caso de la Tierra, son problemas que les tocaría resolver a otros, si la humanidad logra sobrevivir lo suficiente como para convertirnos en constructores. Por eso Wright, Sigurdsson y Povich optan por aceptar que tal vez un buen numero de civilizaciones las ha construido hace mucho tiempo y buscan dar con ellas tanto en la Vía Láctea como en miles de galaxias cercanas. Durante los próximos dos años fijaran su atención en aquellas estrellas que generen una cantidad diferenciada de radiación infrarroja, para lo que contaran con tres telescopios que rastrean en ese rango, entre ellos el preciso Wide-Fied Infrared Survey Explorer (WISE) de la NASA.

Es bastante probable que de existir una Esfera de Dyson, este oteador cósmico lanzado en 2009, y capaz de cartografiar el 99% del Universo visible, la inmortalice. Los astrónomos implicados en este proyecto son partidarios de buscar Esferas de Dyson tipo "enjambre", que consideran mecánicamente mas viables y, al igual que el propio Dyson, gravitatoriamente mas estables. Sera cuestión de tiempo saber si existen o no estas megaestructuras, ya que, de acuerdo con Wright, de existir, serán muy numerosas e identificables.

En auxilio de la existencia de la Esfera de Dyson se suele recurrir a la escala Kardashev, ideada por el astrónomo soviético Nikolai Kardashev en 1964, según la cual, en función del desarrollo y las necesidades energéticas, podrían existir tres tipos de civilizaciones en el Universo. La tipo I usaría la energía disponible en su planeta, la tipo II se abastecería de la energía de su estrella local, y la tipo III utilizaría toda la energía de su galaxia. En principio, la civilizacion humana estaría incluida en el primer tipo, y los construtores de Esferas de Dyson que se pretenden localizar en el tipo II.

Curiosamente, el propio Kardashev, todavía en activo en el Instituto de Investigación Espacial de Rusia, creyó años atrás haber dado con candidatos del tipo III que, finalmente, fueron identificados como quasares.


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