En abril de 1997 los cirujanos inyectaron a la pequeña 7.500 millones de células sanas de hígado en una arteria que alimenta este órgano. El resultado ha sido que, un año después de la intervención, Maria Louisa Lujan ha sido capaz de convivir con las células externas y con las suyas propias y que, con la ayuda de una terapia leve, su hígado ha funcionado perfectamente, primero haciendo descender el nivel de bilirrubina y luego estabilizándolo. Por tanto, la pequeña ya no necesita un trasplante de hígado aunque por el momento debe seguir tomando el sol durante 6 o 7 horas diarias.
En opinión del patólogo que dirigió la operación, el doctor Stephen Strom, esta nueva técnica, de esto hace ya mas de 15 años, podría implicar que tanto esta enfermedad como otras del hígado "podrían curarse sin la necesidad de trasplantar un órgano entero". Junto al citado centro, también han participado en el estudio la Universidad de Nebraska y el Albert Einstein College de Nueva York.

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