Vivieron 430 años -210 de ellos como esclavos- en el País del Nilo y sin embargo en los jeroglíficos egipcios no ha quedado rastro alguno sobre el pueblo hebreo. ¿Porque? La clave podría estar en una relectura de la Biblia.
Eso es precisamente lo que han hecho los investigadores Roger y Messod Sabbah en su obra Les Secrets de l'Exode (ed. Jean Cyrille Godefroy), llegando a la conclusión de que los hebreos del Éxodo no fueron otros que los egipcios de Aket-Aton, la capital sobre la que reinaba Akenatón, el primer faraón monoteísta.
Según esta hipótesis, después de la muerte de Akenatón, hacia 1.344 a.C, la ciudad de Aket-Aton fue desalojada por el futuro faraón Ai y sus ciudadanos -los yahuds (adoradores del faraón)- fueron expulsados a Canáa, fundando mas tarde el reino de Yahuda (Judea).
Partiendo de esta clave, los autores de Les Secrets de l'Exode han realizado una peculiar interpretación del Génesis, encontrando que figuras como Abraham, Sarah, Isaac, Rebeca, Jacob o Israel corresponden a nombres y títulos egipcios. Así, Moisés habría sido el general egipcio Mose (Ramesu) -convirtiéndose después en Ramses I- y Josué su primogénito. Y Abrahm no habría sido otro que...¡el propio Akenatón!
Eso es precisamente lo que han hecho los investigadores Roger y Messod Sabbah en su obra Les Secrets de l'Exode (ed. Jean Cyrille Godefroy), llegando a la conclusión de que los hebreos del Éxodo no fueron otros que los egipcios de Aket-Aton, la capital sobre la que reinaba Akenatón, el primer faraón monoteísta.
Según esta hipótesis, después de la muerte de Akenatón, hacia 1.344 a.C, la ciudad de Aket-Aton fue desalojada por el futuro faraón Ai y sus ciudadanos -los yahuds (adoradores del faraón)- fueron expulsados a Canáa, fundando mas tarde el reino de Yahuda (Judea).
Partiendo de esta clave, los autores de Les Secrets de l'Exode han realizado una peculiar interpretación del Génesis, encontrando que figuras como Abraham, Sarah, Isaac, Rebeca, Jacob o Israel corresponden a nombres y títulos egipcios. Así, Moisés habría sido el general egipcio Mose (Ramesu) -convirtiéndose después en Ramses I- y Josué su primogénito. Y Abrahm no habría sido otro que...¡el propio Akenatón!

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