La investigación arroja nueva luz sobre como, a pesar del entorno de lluvias estacionales y sequías prolongadas, los mayas idearon un sistema de recogida y gestión del agua que les permitió sostener una sociedad durante mas de 1.500 años.
En Tikal lograron recoger hasta la ultima gota del agua que cayó sobre la superficie pavimentada de yeso y dirigirla, mediante canales subterráneos, hasta tres embalses artificiales.
El mayor de ellos, situado en la zona palaciega, podía acumular unos 75.000 metros cúbicos de agua, mientras que el del centro de la acrópolis tenia una capacidad de 27.000 metros cúbicos.

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