Después de que George jurara no revelar a nadie la localización del enclave, los dos chicos entraron en una gran cámara y encontraron varias puntas de flecha y otros objetos en el suelo.
Años mas tarde, en 1955, Keller conoció a John Brewer, un coleccionista de puntas de flecha indias, y le hablo sobre aquella cueva, que Brewer visito y en la que encontró unos escalones que conducían a una entrada de una tumba.
Dentro de esa cámara había diez cajas de piedra, cinco de las cuales contenían placas metálicas grabadas en letras e imagenes desconocidas. Cerca había dos grandes ataudes de una piedra similar al cemento, con los restos humanos momificados de una mujer pelirroja y un hombre rubio que median casi tres metros. Las placas metálicas eran de oro o bronce.
Hasta ahora Brewer y el doctor Heinermann son los únicos investigadores que han visitado esta cámara secreta y no han proporcionado fotografías del lugar. El análisis del lenguaje grabado en las placas no se corresponde con ninguno conocido. Es mas, existe cierta similitud con los lenguajes esquemáticos modernos de los ordenadores.
Algunos estudiosos opinan que estamos frente a una evidencia de la existencia de los habitantes de Lemuria en Estados Unidos, que habrían huido de su continente en el Pacifico antes de la gran inundación que acabo con esta misteriosa cultura.

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